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Cuello de botella

Feliz año a todos. !Chin, chin!. El líquido que contiene la botella fluye transparente y con una fuerza inusitada. Repleto de pequeñas esferas de gas, puja por salir al exterior atravesando el cuello estrecho del recipiente, que lejos de impedir su progreso parece avivar el movimiento. Su temperatura, casi en el punto de congelación, no afecta en absoluto a su fogosidad y a la necesidad que tiene de precipitarse al exterior, tras meses de calmosa espera, de forma explosiva para formar una cortina de espuma dorada justo en la circunferencia angosta, en la corona circular y perfecta que forma la embocadura de transparente cristal empavonado. El contenido vertido a chorro amenaza con dejar vacía la botella en un trasiego de burbujas en agitación que se me antoja eterno.

Feliz Navidad (Ya que II)

Me lo pensé mucho, revisé mi plan y mi cartilla, y como parecía apropiado me lancé. Contraté al albañil, al fontanero, al pintor, al escayolista , al de las ventanas...; todos perfectamente legales con sus facturas en regla. Que luego no me diga Zap que no muevo el dinero o me acuse de propiciar la economía sumergida. El día 3 de Diciembre empezaron a picar las paredes. Desde entonces no tengo mi habitación, ni mi ropa porque no puedo abrir el armario, que tiene la puerta cerrada por una ventana que colocarán cualquier mes de éstos. La red de internet también estaba en mi habitación así que nada de internet, ni de mi pobre blog. Estoy de vacaciones y tengo todo el tiempo la casa llena de extraños que llegan a las ocho y media de la mañana. No puedo traer a nadie, cosa que en mi situación es especialmente grave. Además los albañiles son unos cerdos que cortan baldosas con las puertas de las habitaciones abiertas, llenan todo de un polvo rojizo que se ha metido en los lugares más insospe...

Algo tiene

Me levanto a las siete. Desayuno rápido.  Corriendo con el coche al trabajo. Media hora de descanso, algún recado y café. Salgo corriendo. Llego a casa. No tengo agua, ni pan. Improviso algo para comer. Llega el albañil de turno. Discutimos. Me explica las últimas reformas. El presupuesto sigue subiendo. Como. Salgo corriendo al coche y busco a los niños. Los llevo a casa. Meriendas. Mañana examen de "cono" en inglés. Cenas. Baños. Son las ocho y estoy muerta. Apatía. Desánimo. Corro, hoy ensayo. No quiero ir. Una llamada inspiradora. Comienzo a cantar. Y milagrosamente comienzo a sentirme mejor, la música comienza a alterar mi percepción del día. Las voces armónicas me provocan la sensación de estar haciendo algo que me gusta, de lo  que puedo disfrutar. La obra es preciosa y me dejo llevar. Son las diez, y otra vez estoy cansada pero en paz conmigo misma y con el mundo. La musicoterapia existe y funciona, no lo he estudiado; pero los que somos capaces de sentirla lo tenemos...

Tantas cosas

Podría escribir sobre tantas cosas. Sobre un amor infinito, el sentido de mi vida, la vorágine que se ha vuelto ya compañera, sobre la incapacidad de adaptación en horas del ser humano a la hiperactividad con pasajes de aburrimiento feroz. Podría contar la historia de la mujer que con un cerebro apabullante entiende todo menos qué hace viviendo donde vive, o la del super-héroe que ha sobrevivido a un trabajo imposible y aguantó todo el contrato sin pedir la baja, o de la estancia y sus motivos en el hospital de un señor que no conozco pero me preocupa, o de cómo saca tiempo alguien para escribir una novela, trabajar y además publicar un blog a diario. Podría describir el frío que quema mi cara con hielo, o el placer que una vez congelada me provoca ese sol tímido cuando ilumina mi pelo. No será porque no haya nada sobre lo que escribir, es que ahora no me veo escribiéndolo.

Musgo

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Sentada en el suelo mojado y pegajoso, siento la humedad que cala mi piel. Apenas hay algo de claridad y no puedo distinguir colores. Sólo el tacto de las algas bajo mi cuerpo. Si me pusiera de pie patinaría, así que no lo intento. Con mis brazos extendidos puedo tocar las paredes circulares construídas de losas de piedra forradas de musgo aterciopelado. El olor a agua corrompida satura mi olfato y no me deja percibir ningún otro. Estoy empapada y tengo frío. No sé cuándo saldré de aquí, pero si nadie me ayuda no creo que pueda hacerlo. No paro de pensar que debí de prestar más atención por donde pisaba, pero estaba tan distraída buscando musgo para el belén...                                                       ...

El acompañante perfecto

Su cuidada melena rubia y rizada  hasta los hombros no dejaba duda de que era una mujer coqueta. Su caro perfume dejaba rastro por donde pasaba y las miradas del sexo opuesto la seguían a cada paso. Como su marido que la seguía siempre; era como una sombra. Le acompañaba unos pasos por detrás por los pasillos del hotel. Nadie podía entender cómo una mujer así se dejaba acompañar por un ser de aspecto tan anodino siendo ella tan exuberante y atractiva. Pero así era. Lo más fácil era pensar que la base de su relación era el dinero; el que él poseía y ella codiciaba. Sinembargo, indagando de forma superficial enseguida podía descubrirse que era ella la dueña de la fortuna que derrochaban sin pudor. Si no era el dinero, podría ser amor. Pero la indiferencia que mostraba en público hacia él, no hacía suponer tal cosa. Era ella la poseedora de la belleza, la elegancia y del dinero. Él sólo tenía una posesión valiosa, la única que pretendió conservar en toda su vida, a ella. Tie...

Adolescencias

Muchos recuerdan con una sonrisa su adolescencia; las barbaridades, la indecisión, los llantos , las risas, la incertidumbre. Las ganas locas de hacer cosas y de disfrutar, comerse la vida, de apurar las noches. Nunca era hora de irse a casa. La importancia de los amigos, del grupo, de sentirse incluído o no, de complejos, de novios, de experimentos. La mayoría pasamos sin pena ni gloria por ella; después, un poco más centrados, la vida continúa. Yo recuerdo mi primera adolescencia como una locura vertiginosa, enamoradiza y pendenciera, descubriendo vicios y placeres mezclados con estudios y metas. No sé cómo lo hice, pero llegaba a todo. Hasta aquí , lo normal. Lo que ya no sé si es tan normal es haber pasado por más de una adolescencia. La segunda fue como la primera, pero con más libertad, más dinero y más oportunidades, vamos, salvaje. No había un antro que no conociera, y amanecía entre semana pronto por la mañana. También logré sobrevivir a mi segunda adolescencia sin grandes...

El séptimo cumpleaños

- Papá, ¿cuánto queda para mi cumpleaños? - Una semana hijo, sólo siete días. - Papá tengo que hacer unas invitaciones para los niños que quiero que vengan. - Sabes que no puedes invitar a toda la clase, aquí tenemos sitio, pero no para todos. - Lo sé papá, ya me lo has dicho un montón de veces. - Hacemos una lista primero, luego las invitaciones. Mañana puedes dárselas en clase. - Qué bien. Pues quiero que vengan... Marta, Ainhoa, Ángela, Hugo, Gonzalo, Adrián, Claudia, Pablo, Miguel, Sandra, y Candela. - Bueno, son muchos niños, pero creo que podemos hacerlo. - Qué nervioso estoy, y qué ganas tengo. ----------------------------------------------------------------------------------------------- - Papá, ¿han contestado ya mis amigos? - Todavía no, pero ten paciencia. Todavía faltan tres días. ----------------------------------------------------------------------------------------------- - Papá, no entiendo porqué sólo han venido dos amigos. - No lo sé cariño, no habrán podido....

Bolas

Estoy un poco desilusionada o muy contenta, no sé que posición tomar. Aconsejada por profesionales sugerí que me regalaran unas bolas chinas. Me costó decidirme a pedirlas y desde que las tengo a probarlas. Llevaban semanas aguardando una ocasión especial en mi mesilla, pero en vista de que no llegaba, cambié de planes. Y esa tarde por fin me decidí a utilizarlas. Primero decidí sólo ponérmelas. Y al ver que no pasaba nada, comencé a realizar mis labores con ellas: las camas, fregar, pasar la aspiradora; tampoco pasaba nada. Muy envalentonada con la situación salí de compras a la calle. Pantalones para los niños. el pan, al super; y tras una mañana de lo más ajetreada llegué a casa casi sin dinero, cargada como una mula, pero nada de nada. Ni siquiera noté que las llevaba puestas. Un poco perpleja las volví a utilizar este viaje para salir a bailar por la noche. Toda la velada saltando y moviéndome; y no único que noto es el cordón que las sujeta, más que nada porque es un poco rígido ...

Bajo tono

Jamás pensé que una contractura diera para tanto. A ver, duele mucho y es incómodo y al parecer su curación requiere más paciencia de la que tengo. La medicación me destroza el estómago; de ahí que me haya vuelto abstemia de forma temporal, kas de naranja sólo con hielo. Pero como siempre sacaré algo positivo, la cantidad de hombres que se han ofrecido a darme masajes para curarme. Por supuesto diré que no a todos los que no vengan con un título debajo del brazo, que lo que quiero es curarme, no que me destrocen la espalda. Pero con la disculpa he conseguido lo increíble, he ligado en Toledo después de 6 meses intentando salir y conocer gente.. Con el que no ligo nada es con mi terapeuta, veintitantos de pelo rizadito, alto, atlético. A mi no me gusta, pero sospecho que yo a él menos. Después de nueve sesiones de tratamiento, mucha lámpara, mucha corriente, pero no me cura; y es que no sé bien porqué no pone ningún interés. A penas me toca y me dice que no lo hace para no hacerme daño,...

Aunque

Aunque tú no lo sepas he dormido en tu cama, jugué con tu almohada, sé a qué huelen tus mantas. Descansé en tú sofá, me he duchado en tu baño, he venido a tu mesa. Aunque tú no lo sepas he soñado contigo, te he besado en la frente, he tocado tu cuerpo. Sonreíste esta noche, te abrazaste a mi pelo, calentaste mi pecho. Aunque tú no lo sepas paseaste conmigo, me llevabas del brazo, te colgaste a mi  cuello. Me contabas un cuento, dibujaste en la arena, me robabas el alma. Aunque tú no lo sepas hoy estabas conmigo, por si quieres saberlo.

La primavera llega al museo

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Si miras de cerca no se ven más que puntitos de colores desdibujados, pequeñas pinceladas deslizadas en todas direcciones que nada significan. No hay dibujos, si no insinuaciones. No hay formas, sólo confusión. Según te vas alejando, las manchas cobran sentido. Unos pocos trazos repletos de pintura se transforman en flores, en bancos, en cielo, incluso en rostros. La luz inunda los cuadros y reflejan como pocos estilos ese brillo que ahora tanto echo de menos.

...

Al marchar te acompaño a la puerta, y en la puerta te recibo. Al salir de mi cama, despierta con caricias te despido. Hoy será distinto, no volverá tu llamada. Ya no será mi sonrisa la más brillante del patio. Hoy no he trepado a tu cuerpo como enredadera, mis zarcillos no encuentran base a la que adherirse. Mi conjuro ha terminado. Has despertado del hechizo,  ya eres libre.

Maldición

Te reproducirás como rata condenada a paredes mugrientas y pegajosas, ventanas sin cristales con las cortinas caidas y las persianas trabadas. A cocinas repletas de comida pegada y cacharros sucios. A suelos llenos de basura y restos orgánicos corrompiéndose. A montones de ropa mojada mezclada con la usada llena de moho. Al hedor insoportable de pis y heces de gato que inundará tu casa. A techos llenos de cables con conexiones imposibles que atravesarán las habitaciones y los pasillos. Rodeado de bolsas de basura repletas sin cerrar que nadie bajará a la calle. Traerás al mundo niños que llorarán llenos de mocos y caras roñosas que se arrastrarán sin rumbo por los empantanados pasillos colgados de tus faldas; muertos de frío que dormirán en el suelo, en colchones repletos de manchas con sabanas hechas ovillos y mantas llenas de agujeros. Que comerán de biberones sin lavar con restos de comida desde la semana anterior. Vestidos con ropas viejas y deshilachadas llenas de m...

"Stand by me" John Lennon

Los genios cuando se ven perdidos, o se sienten abandonados estimulan su creatividad. De ellos, los más vulnerables se pierden en las drogas. Los humanos nos solemos conformar con llorar, dejar de dormir o de comer, fumamos más. Un precioso lamento suplicando que te quedes. No había oído esta versión y aunque la original es casi perfecta, ésta tiene su encanto y los textos en castellano. Disfrutadla,¿os quedáis conmigo?

Todos

Nadie en su sano juicio deja de disfrutar las tardes de verano pensando en que llegará el invierno. Nadie razonable cesa de admirarse en primavera de que las hojas nuevas, verdes y frescas broten pensando en que se caerán en el otoño. Nadie cabal deja de maravillarse ante una nevada perfecta aunque sepa a ciencia cierta que acabará derritiéndose y será barro. Nadie coherente se amarga viendo las primeras flores de los almendros ante la seguridad que se marchitarán para transformarse en frutos. Nadie objetivo mira con desdén la marea alta cuando moja sus pies porque en sólo unas horas bajará para perderse en la orilla.

Un hombre libre

miércoles 16 de diciembre de 2009 He conocido a un hombre libre.Va a trabajar 6 días a la semana, descansa el séptimo, cada noche, después de pasear a su perra, se prepara algo de cena y sale a trabajar. Prefiere el turno de noche porque hay menos gente en su fábrica y gana más. Cuando sale vuelve a casa, saca de nuevo a su perra y se acuesta. Duerme todo el día y cuando despierta por la tarde, dedica su tiempo a jugar con su consola y ver series antiguas que descarga en su ordenador. No tiene grandes amigos y su familia desmembrada vive su vida a cientos de kilómetros. No siente la necesidad de salir o de conocer gente, no celebra porque no tiene nada que celebrar. Su casa tiende irremediablemente al caos, y hace tiempo que la limpieza tanto personal como de su casa ha dejado de ser una prioridad. Tiene el pelo largo y descuidado, no le he visto nunca peinarse y sus manos muestran a un trabajador entregado. Observa su mundo desde unos ojos pequeños de un brillo enigmático y está lle...

El señor conductor

Podría contar sin ruborizarme que utilizo los transportes públicos por asuntos de ecología y respeto al medio ambiente, por que así no colaboro a las temidas operaciones retorno o salida, porque el ministerio lo recomienda... La verdad es que fui incapaz de sacarme el carné de conducir, manejar un automóvil me resulta un misterio, tuve dos accidentes con el coche de la auto-escuela, y cuando me mandaban parar en algún sitio lo hacía 200 metros más adelante. No entiendo el caos de coches por las rotondas y cruces, ni los cambios de carril, ni tantas cosas. Además mantener un coche es muy caro. Así que mis viajes de puente los realizo en autobús o en tren. Esta vez la combinación de trenes de vuelta de mi destino eran imposibles, hay un tren carísimo que sale a las tres de la madrugada; que ni es hora de levantarse por ser muy pronto y demasiado pronto para irse si se sale. Opté hoy por el autobús; lo primero es que los horarios tampoco son para tirar cohetes uno a las cinco de la tarde ...

Teoria de las emergencias

En esos estudios que hice hace ya... es lo mismo, tuve un profesor muy original que dedicó una asignatura cuatrimestral completa a "La Teoría de las Emergencias". Según el plan Bolonia es posible que no sólo haya desaparecido esta asignatura, si no que lo haya hecho toda la licenciatura; no he querido informarme. Después de cuatro meses entendí lo que quería explicar, o eso creo; si no que me corrija si me encuentra. Lo que explica esta teoría es que cuando se juntan dos o más elementos el todo es mayor que la suma de las partes. Él siempre ponía el ejemplo de las piedras de una Catedral. Unidas no son un número concreto de piedras si no una obra maestra, en este caso porque el orden confiere al conjunto mucho más valor que el de la simple suma. No es un asunto de cantidad si no de cualidad. Las cualidades pueden ser de lo más variado, el orden, la causa, la complementariedad, etc. Si suelto este rollo es porque esta teoría me hizo cambiar mi concepción del mundo. Como decía ...

Borracha perdida

El asunto de beber es complicado. Se puede beber para emborracharse, o emborracharse bebiendo. Se puede beber sin emborracharse o estar borracho sin haber bebido. Lo suyo es salir de copas, reirse mucho, pasárselo en grande y cruzar los dedos para que no haya sido demasiado y al día siguiente se pueda levantar uno con cierta dignidad. Que a ciertas edades ya es bastante pedir, porque ya no se recupera con tanta facilidad. Lo realmente fastidioso es levantarse un lunes con unos mareos de la leche, desmayarse en el sofá con el bolso ya colgado pensando que irás a trabajar para hacer lo que se pueda; sobre todo si no te has bebido nada más que una triste taza de leche con colacao. Y la noche anterior te comiste una tortilla francesa con un vaso de agua. Algunos estamos ya mayores, resignación cristiana.