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martes, 16 de noviembre de 2010

La primavera llega al museo


Si miras de cerca no se ven más que puntitos de colores desdibujados, pequeñas pinceladas deslizadas en todas direcciones que nada significan. No hay dibujos, si no insinuaciones. No hay formas, sólo confusión.

Según te vas alejando, las manchas cobran sentido. Unos pocos trazos repletos de pintura se transforman en flores, en bancos, en cielo, incluso en rostros.
La luz inunda los cuadros y reflejan como pocos estilos ese brillo que ahora tanto echo de menos.

3 comentarios:

  1. Siempre me he preguntado cómo lo logran...No tiene que ser una técnica fácil.

    Nines, que me entra morriña del calorcito, ¡no seas mala!

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  2. No es lo que parece. Se puede aplicar a la vida misma.
    Como arte es una gozada.
    Ay, que ya se nos acerca el invierno, pero bueno,también tiene su belleza. Esos paisajes nevados...ese calorcito al lado de una buena chimenea con una tacita de chocolate calentito( no soy muy cafetera) entre las manos... y para que el cuadro sea perrrrrfecto , una buena compañia jejeje

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  3. Yo echo mucho en falta la luz, el frío vaya, pero q sea de noche todo el tiempo, qué mal. Me apunto al chocolate.

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