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viernes, 29 de julio de 2011

Suegras

Tras una vida sentimental azarosa como la mía, acaban quedando flecos de todas las relaciones amorosas vividas. Así que voy teniendo en mi abultada mochila, entre otras cosas, unas cuantas suegras.
Lo de la suegra mala y malmetedora es un mito. No todas son así, algunas son peores. Aunque hay excepciones.
Mi primera suegra era... apropiada. Yo era una niña entonces que jugaba con su hijo, y fue conmigo agradable, atenta. La encantaba mi talla 36 y llegó incluso a regalarme ropa. Era una señora grande y rotunda. Y cuando llegaba a su casa y sospechaba mi presencia daba golpes a las cazuelas, con la única intención de no sorprendernos en circunstancias embarazosas.
Todavía me saluda con una sonrisa cuando me se cruza conmigo, al igual que su hijo.

La siguiente, mujer de pueblo; todavía tiene la boca abierta. No la cierra desde que la di a entender lo que esperaba de su hijo; nada del otro mundo: igualdad, colaboración doméstica, independencia intelectual. ¿Dónde andará?.

La tercera, un regalo. Me miró mal desde el primer día. La estoy viendo bajando por las escaleras de mármol y madera de su lujosa mansión, mirándome desde sus fríos e inexpresivos ojos azules ocultados por sus gafas apoyadas en el caballete de la nariz.
-¿Así que eres tú?
Ésta fue su presentación, tras temporadas sin dirigirnos la palabra, hace años que ni nos hemos cruzado, cosa que resulta harto complicada. Tanta alegría mostraba de la relación que tenía con su hijo, que hasta pensamos, (incluido su médico) que padecía alguna enfermedad grave del estómago. Antes de retirarme la palabra dejó orden en el testamento de desheredarme.

Y por fin, mi última suegra. Lo mismo será ésta la que desdiga a sus antecesoras. Vive su vida y nos deja vivirla a los demás. Ayuda todo lo que la dejan, y con buena cara. De sensibilidad artística , es seguramente más progre que yo, porque ha vivido más cosas, y ha aprendido de ellas.
A lo mejor tengo suerte y dejo de coleccionar.

12 comentarios:

  1. A las suegras, cuñad@s, gatos, canarios o cualquier lazo afectivo de tu pareja simplemente hay que darles a entender, con todo el respeto del mundo, dónde está cada uno y luego cada uno en su casa y Dios en la de todos.

    Las colecciones no están mal, pero ganan valor cuando tienen cierta exclusividad.

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  2. Totalmente de acuerdo contigo Sergio, encantada de acabar mi colección.

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  3. ¿Y el artilugio navideño llamado precisamente mata-suegras? ¿No deberían, en aras, de la corrección política, suprimirlo o masculinizarlo?
    Bueno, una divertida tipología de suegras, llena de muy fino sentido del humor y hasta del amor, la que plasmaste con final feliz, que siempre anima. Salud.
    Saludos blogueros, además

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  4. Recuerdo una época en que yo era jovencito y resultón. Recuerdo que no había ninguna candidata a ser mi novia... Pero abundaban las candidatas a ser mis suegras.

    Menos mal que no las coleccioné... No tendría sitio donde guardarlas.

    Y ya, en serio, creo que soy un hombre afortunado... He tenido tres suegras en mi vida y con las tres me he llevado estupendamente... A veces mejor que con mis parejas.

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  5. Siempre gusté a las madres de la amigas que me gustaban, hasta que me conoció mi suegra.

    Saludos.

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  6. Me alegra que os haga gracia mi visión particular de este asunto. En las suegras, como el resto de las personas , hay de todo. ¿Qué suegra seré yo?

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  7. Buena colección. Felicidades por la última maravilla, cuídala que también ellas tienen su corazoncito. Te lo dice una suegra que hace lo que puede por ser encantadora y que es progre y ha vivido mucho ( vamos que podría ser la tuya).

    Besoooooos Á.

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  8. Metete, ya me fastidiaría, me queda mucho todavía para mentalizarme.
    Ángeles, ¿tú mi suegra? ¿Para eso no tiene que haber un salto generacional?

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  9. En cada ujer hay una suegra en potencia, así que ya veremos que nos depara el futuro... http://www.desdebellaterra.com/bythefacebook/

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  10. Hola. No había pensado en mi potencialidad de suegra.
    De niña pensaba que todas las bromas despectivas sobre suegras eran insultantes, injustas y horribles porque mis dos abuelas eran suegras y para mí eran maravillosas.
    Ahora que tengo una suegra creo que esas bromas son el desahogo de mucha gente.
    Mi suegra es tan servicial y encantadora que me siento asfixiada, es tan sutil que me cuesta trabajo decodificar sus mensajes, es tan sabia y generosa que a veces creo que me ve como niña inexperta.
    Saludos,
    Zai

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  11. Hoy he sabido del fallecimiento de una de ellas. Mis respetos a la familia.

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