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sábado, 23 de octubre de 2010

La chaqueta de la abuela Clara

La abuela Clara tenía una chaqueta mágica. Cuando Irene era pequeña, muy pequeña, tenía miedo de la oscuridad. Y le costaba muchísimo dormirse, se pasaba ratos muy largos en su cama pensando en lo que había hecho en el colegio, en sus amigos, en su hermana, tantas cosas que de noche parecían tan importantes. Con la luz apagada todo parecía mucho más serio. Con sus enormes ojos Irene, tapada hasta la boca, no podía dormirse. La abuela Clara, que era su mamá, siempre se pasaba por su habitación antes de acostarse. Y a veces la pillaba despierta aunque era muy tarde y tenía que madrugar mucho para ir al colegio por la mañana.
Así que se metía un ratito en su cama y le contaba cuentos para dormirse, a veces, también cantaba canciones muy bajito a su oído para no despertar a su hermana pequeña que dormía en la cama de al lado.
Irene ponía su cara en la suave chaqueta de Clara, y se dormía plácidamente escuchando a su mamá.
Cuando Irene se hizo mayor tuvo una niña, Ángela. A veces cuando no podía dormir por las noches le contaba la fabulosa historia de la chaqueta mágica la abuela Clara. Que tenía poderes mágicos y si ponías tu cara a su lado ya no tenías miedo a la oscuridad y podías dormir de un tirón toda la noche.
Para Ángela y Alberto

6 comentarios:

  1. Un cuento bonito... como para quedarse dormido con tranquilidad.

    Me ha gustado.

    Saludos.

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  2. Nines
    ¿Por qué no te acercas algún día a prestarme la chaqueta de la abuela Clara que ahora utilizas con mi otra tocaya?.

    Venga que te espero.

    Besos Á.

    PS: estuve el jueves con Lorente y te recordamos con cariño, le expliqué alguna desaparición que no entendía pero fue él quien te encontró.

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  3. Qué historia tan bonita, Nines.

    Buen remedio para alejar todos los temores que se sienten, cuando somos pequeños, a la hora de acostarse, aunque algun@ habrá que los sienta también de mayor.

    Y todo se hereda de una generación a otra...

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  4. Qué suavidad, calidez,amor... bellos recuerdos que eclipsan cualquier miedo.

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  5. Lo que me hubiera gustado que existiera esa chaqueta.

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