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domingo, 16 de enero de 2011

Humo

Todos los fumadores dejamos de fumar. Nadie fuma continuamente; los cigarros se terminan y aunque hay quien parece que enciende uno con otro no es verdad. Ahora es cuando todos pensamos que dejar de fumar es por más tiempo, vale, es cierto. Todos los fumadores dormimos, o sea, que dejamos de fumar horas, aunque los haya que se levantan a fumar, ¿quién no duerme cinco horas?.
Hay quien deja de fumar entre semana que son días, y vuelve cada fin de semana puntualmente.
Todos éstos somos fumadores.
Los  que fuman de vez en cuando no cuentan; porque eligen fumar.
Yo elijo por ejemplo beber alcohol, bebo cuando quiero y puedo pasar perfectamente sin ello.
Lo que me tiene mosca es porqué algunos podemos consumir drogas a nuestra elección sin que llegue a ser una necesidad, y porqué algunas drogas sí y otras no.
Seguro que alguna conexión neuronal, alguna sustancia que segrega nuestro cerebro nos hace adictos sólo de algunas sustancias y no de otras , y porqué a cada uno nos afecta de forma diferente. Acabaremos por saberlo y en principio por lo tanto a controlarlo.
Mientras tanto que no se engañe nadie, fumamos porque somos drogadictos. Nuestro cerebro y nuestro cuerpo nos exige que sigamos consumiendo. Claro que las adicciones pueden superarse pero es muy duro, muy muy duro. Tenemos síndrome de abstinencia físico, que es temporal y psicológico, que me temo es de por vida. Si uno es fumador lo es para siempre.
Yo en mi ya dilatada vida de adicta he dejado de fumar dos veces. La primera durante meses, y la segunda durante seis años. Pero como fumadora que soy en cuanto tuve una  disculpa y una oportunidad volví. Siempre hay una disculpa, algo que celebrar o algo de lo que refugiarse. Y el cerebro nos dice lo que hacer.
El tabaco mata y lo sabemos, ya sí. Así que vivimos sabiendo que estamos cavando nuestra tumba, o lo que es peor, una vida limitada con estertores y ahogamientos, falta de movilidad y qué se yo qué más cosas.
Y todo ésto lo escribo fumando un cigarro, y sabiendo que si no lo dejo, los míos pagarán por ello aguantándome o sufriendo mi pérdida.
Lo que sí podemos mientras es ser respetuosos con los que no comparten nuestra adicción. Mis hijos ni siquiera saben que fumo, no me han visto jamás. No fumo ya en lugares públicos, ni en presencia de niños...
Hay que dejar de fumar, pero que se apiaden de los que traten con nosotros mientras lo hacemos, porque somos muchos los que tendremos de dejarlo y vamos a estar inaguantables. 
A los demás paciencia y comprensión con nosotros, por el bien de todos menos de las tabacaleras. El gobierno ya subirá el trigo.




8 comentarios:

  1. Te recomiendo un libro que a mí me ayudó a dejar de fumar: "Dejar de fumar es fácil si sabes cómo" .Aunque está super mal escrito y en general odio los libros de auto ayuda, éste me lo regalaron y la verdad es que me ayudó. No te martiriza con pulmones negros, sólo te explica el motivo por el que se fuma, y una vez lo sabes y le encuentras la lógica es más fácil dejarlo. Yo lo hice hace seis años y en este tiempo no me he sentido ni tentada de volver. Ánimo, guapa!!

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  2. Soy fumadora, llevo fumando desde los trece años (esto parece una confesión de terapia de grupo) y he pensado en esto muuuuuuuchas veces. Solo te diré una cosa, creo que no me he quitado porque es difícil, sí, aunque he hecho cosas más difíciles, pero sobre todo porque no me han dado aún un motivo de peso, que verdaderamente me convenza. Que fumar mata, natural, y cada día mueres un poco, fumes o no. Que te puede causar una insufrible enfermedad, sí, como la que vivió mi abuela durante once años, que no fumaba, o la de mi abuelo, que murió porque en urgencias obviaron que era alérgico a la sulfamida, y fumaba, o la que vivió mi padre que lo pilló un coche después de que hacía cuatro años que se había quitado de fumar, o como la que vivió mi otro abuelo, que no vio en su vida un cigarro y murió de un cáncer de garganta. Que huele mal, sí, como el aliento del borracho que me tocó a la derecha en mi último vuelo. Que, que, que... ¡Que alguien me convenza, por favor!
    Un abrazo.

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  3. Pues yo no puedeo convencer a nadie para que deje de fumar, porque no lo hago ni conmigo misma.

    Me gusta, me tranquiliza muchas veces, y en otras me acompaña.

    Sí que puedo decir que "me gusta" ahora entrar en un bar, porque respiro, porque no me acuerdo del tabaco mientras leo el periódico, porque no hay una niebla permanente como antes, porque ahora puedo entrar con toda mi familia a tomarme un marianito (sobrinito incluído).

    Me gusta, y mucho, fumar, pero también me gusta, y mucho, respetar a quien no fuma.

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  4. Grracias Sonia, buscaré el libro.
    A mis dos compañeras fumadoras, dos razones para dejarlo, la libertad de elegir y el riesgo de exclusión social sobre todo en presencia de niños.
    Yo tengo muchas razones para dejarlo, pero de voluntad ando menos sobrada.

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  5. No busques, Nines, yo tengo ese libro. A mí no me ha ayudado el leerlo, pero igual contigo es diferente...

    Ya quedaremos y te lo doy :-)

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  6. Vale guapa, lo peor que pede pasarme es haber leído otro libro malo. Gracias.

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  7. Yo he dejado de fumar mil veces, igual que dejar de beber. Por desgracia son los únicos vicios que me quedan.

    Siempre suyo
    Un completo gilipollas

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  8. No me llore tanto señor gilipollas, los demás estamos más o menos. Lo que yo decía dejo de fumar cada vez que apago un cigarro.

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