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domingo, 30 de enero de 2011

Nubes bajas



Otro día de niebla sin ver el sol.
Algo hemos intuído, una débil luz.
Esa densa niebla que escupe humedad y desasosiego,
que tanto me amarga y disgusta;
no es otra cosa que nubes bajas.

sábado, 29 de enero de 2011

Carole King - You've Got A Friend live

Los amigos no se buscan, se encuentran.
Gracias por hacerme saber que estás ahí.



lunes, 24 de enero de 2011

Tengo una muñeca

Tengo una muñeca que no viste de azul, ni de rosa.
Tengo una muñeca que viste de gris y negro.
De fábrica viene con una sonrisa amable dibujada en su cara, con unos labios rosas indefinidos.
Tiene el pelo moreno y rizado, y no ha vuelto a estar peinada desde que la desembalamos de su caja; su pelo tiende irremisíblemente al caos.
Mi muñeca tiene un cuerpo normal, no es mi gorda ni flaca; no es voluptuosa en absoluto.
Su piel es blanca y lisa. Es una muñeca antigua y parece más una madre que otra cosa.
El fabricante en su momento la diseñó con una grabación de un llanto cansino. Pero no funciona bien, no encuentro el botón que provoca su llanto.
A veces sin saber porqué comienza a llorar y no se cómo pararla.

viernes, 21 de enero de 2011

Jaime

Este simpático animalito es el próximo macho alfa que pretende conquistar el reino de mi casa. Estamos ansiosos de su llegada que se prevé para el sábado. Iremos a Bilbao a buscarle, porque es vasco él.
Es un macho joven y atlético, no habla, sólo grazna pero me han asegurado que a buen volumen. Come de todo pero al parecer lo que más le gusta es la grasa de los filetes, beber el zumo de los vasos que hay en la mesa, y machacar pastillas del colesterol.
Elige cuidadosamente a sus amistades, y las que no lo son pueden sufrir ataques aéreos de picotazos. De momento no es una adopción, es más bien una acogida hasta ver si somos una familia de su agrado.
Así de chulo es Jaime, espero que lo nuestro sea un flechazo. Si funciona y todo va bien es muy posible que lo deje en herencia junto a la hipoteca.
Os mantendré informados.

domingo, 16 de enero de 2011

Humo

Todos los fumadores dejamos de fumar. Nadie fuma continuamente; los cigarros se terminan y aunque hay quien parece que enciende uno con otro no es verdad. Ahora es cuando todos pensamos que dejar de fumar es por más tiempo, vale, es cierto. Todos los fumadores dormimos, o sea, que dejamos de fumar horas, aunque los haya que se levantan a fumar, ¿quién no duerme cinco horas?.
Hay quien deja de fumar entre semana que son días, y vuelve cada fin de semana puntualmente.
Todos éstos somos fumadores.
Los  que fuman de vez en cuando no cuentan; porque eligen fumar.
Yo elijo por ejemplo beber alcohol, bebo cuando quiero y puedo pasar perfectamente sin ello.
Lo que me tiene mosca es porqué algunos podemos consumir drogas a nuestra elección sin que llegue a ser una necesidad, y porqué algunas drogas sí y otras no.
Seguro que alguna conexión neuronal, alguna sustancia que segrega nuestro cerebro nos hace adictos sólo de algunas sustancias y no de otras , y porqué a cada uno nos afecta de forma diferente. Acabaremos por saberlo y en principio por lo tanto a controlarlo.
Mientras tanto que no se engañe nadie, fumamos porque somos drogadictos. Nuestro cerebro y nuestro cuerpo nos exige que sigamos consumiendo. Claro que las adicciones pueden superarse pero es muy duro, muy muy duro. Tenemos síndrome de abstinencia físico, que es temporal y psicológico, que me temo es de por vida. Si uno es fumador lo es para siempre.
Yo en mi ya dilatada vida de adicta he dejado de fumar dos veces. La primera durante meses, y la segunda durante seis años. Pero como fumadora que soy en cuanto tuve una  disculpa y una oportunidad volví. Siempre hay una disculpa, algo que celebrar o algo de lo que refugiarse. Y el cerebro nos dice lo que hacer.
El tabaco mata y lo sabemos, ya sí. Así que vivimos sabiendo que estamos cavando nuestra tumba, o lo que es peor, una vida limitada con estertores y ahogamientos, falta de movilidad y qué se yo qué más cosas.
Y todo ésto lo escribo fumando un cigarro, y sabiendo que si no lo dejo, los míos pagarán por ello aguantándome o sufriendo mi pérdida.
Lo que sí podemos mientras es ser respetuosos con los que no comparten nuestra adicción. Mis hijos ni siquiera saben que fumo, no me han visto jamás. No fumo ya en lugares públicos, ni en presencia de niños...
Hay que dejar de fumar, pero que se apiaden de los que traten con nosotros mientras lo hacemos, porque somos muchos los que tendremos de dejarlo y vamos a estar inaguantables. 
A los demás paciencia y comprensión con nosotros, por el bien de todos menos de las tabacaleras. El gobierno ya subirá el trigo.




jueves, 13 de enero de 2011

El Gran Libro de esta Selva

Dicen que existe un gran libro, en el que hay gran cantidad de cosas escritas.
En él cabe casi de todo. Yo nunca lo he leído, ni siquiera lo he visto; pero conozco a muchos que hablan de lo que en él hay escrito.
Este libro, sin verlo, ha sido la causa de muchas de mis desdichas desde la infancia.
Debe de ser muy entretenido de leer porque en él se describen desde las cosas más peregrinas, hasta las más transcendentales.
En él pone qué ropa puedes ponerte cuando eres pequeño, las cosas que no debes contar delante de los mayores, y normas varias de comportamiento en sociedad. También habla de cuestiones más prácticas; con qué mano debe de cogerse el estropajo cuando se friegan los cacharros, con qué mano debe de sostenerse el recogedor, en qué dirección se barre, o la orientación precisa que deben de tomar los platos en un escurridor.
También habla de las relaciones que son correctas entre personas, lo que es o no apropiado, las cosas que están prohibidas.
Cuando estudié ética por primera vez con catorce años, de lo primero que me contaron, hubo una idea que me dejó marcada para siempre. "La legitimación de los valores morales no viene dada por su obligado cumplimiento, sino por por la interiorización y aceptación de las personas a las que se refiere". Supongo que también vale para normas sociales.
Vamos que si mi sociedad acepta como bien visto las estirpaciones de clítoris, pues bien hecho está; o frivolizando, si la mayoría de la gente da vueltas el azúcar en una misma dirección, esa debe de ser la correcta.
Pues bien, vaya mierda de libro que me ha hecho la vida imposible; y con lo que me gusta leer, no lo encuentro por ningún sitio. Quizá si lo leyera entendendería y aceptaría cosas que de momento me parecen injustas, y que no tengo interiorizadas en absoluto.

He dicho

P.S. : Si lo tiene alguien, ¿podría dejármelo o darme referencias bibliográficas?

martes, 11 de enero de 2011

Privilegios

Ahora que la resaca de las fiestas y de los premios nos indica que ha comenzado una vez más un año. Que quien más quien menos ha especulado qué haría si le hubiera tocado algo de dinero extra, y que supongo que en la mayoría de los casos ha sido que no.
Y yo que soy en el fondo una romántica sigo convencida de que lo importante es tener salud. La salud y tener con quién compartirla. Y eso es tener suerte, y además de suerte nos queda el consuelo de que nuestra actitud ante la vida también tiene que ver en el asunto.
Tener suerte es acostarse en una cama en la que todavía queda el aroma de la persona que te ha amado hace un rato. O ver la sonrisa de los  locos bajitos cuando vas a buscarles al cole. Que un amigo te llame sólo porque sí, porque te quiere y se ha acordado de ti.
Estos privilegios están aquí sin que sorteos entren de por medio. Mi propósito para este año es que en los próximos doce meses no se me olvide lo que ahora tengo tan claro.



viernes, 7 de enero de 2011

Silencio

No quería matarle, de verdad que no.
Sólo quería cerrarle la boca, que dejara de gritar de una vez.
Además era el día de Reyes, ¿cómo iba a querer matarle?. Estaba rodeado de juguetes, muchos más de los que él nunca tuvo en su vida, ¿y porqué no dejaba de gritar?. ¿porqué no jugaba en silencio?.
Necesitaba dormir, era eso, no había dormido nadie en aquella casa; no se podía vivir sin dormir, todo el mundo lo decía.
Ese era el problema. Seguro.
Todo iba tan bien cuando ella estaba allí, pero se marchó hace ya tiempo. Sin enfadarse y sin dar explicaciones. Un día ella ya no estaba. Él intentó que funcionara pero con tanto trabajo y los niños...
Ya nadie limpiaba la casa. La asistenta preguntó que si todo iba bien y la dijimos que sí, era demasiado largo de explicar, él creyó de verdad que podría con todo, si se esforzaba, lo conseguirían. Debió pedir ayuda, era demasiado para un sólo hombre, para un hombre solo.
La policía llegaba pronto, otras veces cuando la vecina había llamado tardaban en venir, pero esta vez ya estaban allí; aporreaban la puerta, pero él no podía levantarse a abrir, tenía tanto sueño..
La niña debía de haberles abierto la puerta. Me miraron y miraron la bañera. No se movía, le tuve demasiado tiempo sumergido, cuando quise sacarlo del agua no se movía. Ni lloraba, ahora podría dormir.
Se levantó de la taza del water y les siguió sin decir nada, todo era silencio por fin en aquella casa.