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viernes, 29 de abril de 2011

¿Para qué?

Para qué veré las noticias, llevaba sin hacerlo días y hoy había dos.
Una boda real en Londres, 5000000 millones de parados. 3 vestidos de novia y provincias con un 30% de paro.
Estoy escandalizada, nos hemos vuelto locos
Ya sé que hay que salir llorado de casa, y que la crisis es contagiosa. ¿Y qué se supone que hacemos los que tenemos trabajo?
En un mes elegiremos a quienes nos representen en nuestros ayuntamientos, y harán campaña, que ya la han hecho; y gastarán dinero. Y se supone que tengo que elegir alcalde, que además será mi jefe. Y tomará medidas.
Yo, en conciencia creo que no quiero votar a nadie. No están preparados para gobernar nada.
O cambiamos de estrategia o lo mismo nos va a dar, los que no tienen vendrán a por lo que es suyo. Y están en su derecho.

miércoles, 27 de abril de 2011

Sé lo que no quiero


La canción del pollino, Gabinete Caligari



domingo, 17 de abril de 2011

¿Cómo dices?

¿Será jeta el tío? ¿Pues no me acaba de decir que necesita un cambio de vida? Que quiere el divorcio, nos deja al niño y a mí. Renuncia a su derecho a las visitas. Que de la pensión nos olvidemos, que tampoco se la van a quitar de la nómina porque no va a tener.
Le recuerdo que es funcionario, y me dice que ha renunciado a la plaza. Que se va a enrolar al circo como autónomo y que no cree que tenga beneficios en mucho tiempo. Vamos, que por fin se va a dedicar a lo que realmente es, y no hablo de ser domador de fieras; que va a ser payaso. Estoy tan cabreada que no se cómo explicárselo a Pablo. ¿Cómo le cuento que su papi va a ser perro-flauta?

miércoles, 13 de abril de 2011

Mató al gato.

No siempre estoy así, pero a veces me da por imaginar cómo es la vida que no conozco de la gente que sí conozco y me resulta interesante. De nuestras relaciones personales lo normal es que veamos sólo una cara del poliedro que somos.
De mis amigos conozco su vida personal incluso familiar, de mis compañeros su vida profesional, de mi familia sus relaciones personales; incluso desconozco la vida social de mis propios hijos en su colegio y eso que son muy pequeños.
Nunca conocemos todo de nadie; y esa afirmación tan racional, a veces, me inquieta.
 No es un espíritu controlador el que me mueve, es esta curiosidad mía que de vez en cuando me salpica.
¿Qué haces cuando no te veo? Mejor pensado... no sé si quiero saberlo, quizás no me guste.

lunes, 11 de abril de 2011

Me ha venido la regla

Esta frase tan sencilla es pronunciada por una mujer de media unas 500 veces a lo largo de su vida.
Pronunciada desde el miedo, la sorpresa y la emoción la primera vez hasta la incertidumbre de cuándo será la última.
La menstruación es un tema tabú en la mayoría de las culturas. Siendo como es algo común en la mayoría de las mujeres entre 12 y 50 años del planeta, ocurre una vez al mes durante más de la mitad de la vida de la mitad de la población del planeta. Casi siempre estamos rodeados de una mujer que en ese momento está menstruando.
No es fácil vivir una vida en la que la carga hormonal cambia continuamente sufriendo altibajos constantes durante años y años. Los hombres tienen una carga hormonal en sangre más o menos constante a lo largo de la madurez con cambios paulatinos y progresivos, lo que resulta mucho más fácil de llevar.
Sobre las consecuencias de estos cambios físicos se podría hablar largo y tendido, pero es que además pronunciar esta frase tiene una carga emocional importante en muchos casos.
Me ha venido la regla con alivio cuando no se desea un embarazo y existía la posibilidad, con disgusto y rabia cuando sí se deseaba. Con impotencia cuando sabes que sufrirás dolor una vez más y las que quedan.
Con fastidio cuando supone romper algún plan, con una sonrisa cuando sabes que todo va bien y funciona correctamente. Con indiferencia una de tantas veces.
Las mujeres que menstruamos hacemos todas las cosas normales que todo el mundo hace y mientras, en silencio y sin que se sepa hacemos otras.


domingo, 3 de abril de 2011

La culpa



No suelo ver mucho la televisión. Casi nunca tengo tiempo y si lo tengo, rara vez hay algo de mi gusto. Sin embargo disfruto mucho del cine. Procuro elegir cuidadosamente lo que veo, ya que tengo pocas oportunidades. Me he dejado pasar muchas en los últimos años, muchas que me hubiera gustado conocer.
El cine español me parece tan bueno como el que más. No recuerdo la última vez que fui a un videoclub para alquilar una película y nunca me he bajado ninguna de internet aunque cueste creerlo.
Así que procuro darme una vuelta por "Versión española" para ver con qué me sorprenden.
Anoche pude ver "Un hombre bueno". Buena historia, buen guión y buenas actuaciones.
Pero me gustó especialmente el debate con el director y los actores que hubo después. No terminé de verlo porque el sueño atrasado pesó más que la voluntad.
De lo que vi, me llamó la atención la discusión sobre la culpa. Los invitados explicaron lo que entendían por culpa y como responsabilidad.

Ante un acto que se considera negativo se pueden mantener varias posiciones morales. Se puede ignorar, lo que demostraría una falta aceptación de ningún tipo de valores morales; o defender, en este caso el ideario ético del individuo demostraría una interiorización anómala de las normas comúnmente aceptadas.
Se puede finalmente aceptar el comportamiento negativo como tal, lo que daría paso a dos opciones:
- La defendida por el dogma religioso occidental que lleva implícito el sentimiento de culpa y la posibilidad del perdón externo al individuo. Lo que permitiría la teoría del "borrón y cuenta nueva".
- La opción laica de la aceptación y la responsabilidad. En este caso el individuo arrastra sus consecuencias para siempre sin la connotación masoquista de la culpa y sigue viviendo con sus actos, consciente pero liberado por la aceptación.
Cualquiera de estas dos opciones permite continuar la vida de manera psicológicamente sana.

El caso es que nos encontramos en una sociedad en la que el cambio de paradigmas ha sido muy rápido, cada vez estamos en una sociedad más laica, pero educada en valores morales dogmáticos de una religión católica.
Ésto da paso a individuos que tienen interiorizado el sentimiento de culpa religioso, pero su laicismo les impide aceptar la promesa del perdón. Lo que les hace vivir en un terreno moral inestable y de difícil resolución.