Seguidores

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sentado

Sentado en la cama, sin nada que poder hacer, contemplaba cómo anochecía tan pronto. Las siete de la tarde y su pueblo ya estaba iluminado por aquellas odiosas farolas de luz anaranjada. Luz de la que se lamentó tantas veces. No pudo volver a observar el brillo de las estrellas desde que el alcalde decidió colocarlas en sus calles. Aquello fue el principio de su condena. 
No era aquel pueblo de los que olvidaba fácilmente, ninguno lo había sido nunca.
Enfrentarse a toda la vecindad que celebraba jubilosa la llegada de la luz a su localidad no fue una idea  popular.
Siempre había resultado huraño para sus vecinos, pero no hacía mal a nadie; hasta entonces era tolerado sin más.
¿Porqué se negaba Isidro a tan ventajosa modernidad? Contaba no se qué de las estrellas y los planetas. Se veía venir su falta de juicio.
Sentado en la cama, sin nada que poder hacer, se lamentaba de que lo único que conmovía su alma se había ido para siempre de su pueblo.
La oscuridad de su cielo.


8 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho. Es más, se me ha ocurrido utilizar tu texto y tú nombre como autora para dar entrada a una canción ¿me lo prestas?
    :)

    ResponderEliminar
  2. Claro que te lo presto si te sirve, un honor. Gracias por el comentario.

    ResponderEliminar
  3. la picara viboritajueves, noviembre 17, 2011

    Isidro sabia que iluminar el cielo, no aporta nada, solo consumo electrico. A cambio perdio uno de sus derechos reconocidos por la Unesco, el cielo nocturno.

    !TIRACHINAS YA!

    ResponderEliminar
  4. Vamos a ver... San Isidro, patrón de Madrid, fué un santo labrador, cuyo milagro y mérito fué que mientras él se echaba la siesta unos ángeles araban la tierra con sus bueyes. Gracias a aquella hazaña tan envidiable, su santidad fué indiscutible.

    Teniendo en cuenta que Isidro dormía tales siestas...¿como no iba a desvelarse por la noche?. Seguramente sus putos colegas pecadores que no llegaron a santos, llegarían a su casa cansadisimos, despues de pasar una jornada al sol tras el culo de un par de bueyes pisando terrones de tierra y haciendo kilometros de ida y vuelta... y joderrrr, esas farolas, que no me dejan dormir.

    Que conste que aunque mi comentario sea ácido, no tiene nada que ver con tu relato, bonito, romántico, idealista, tierno, "primaveral"... Tienes un estilo muy personal.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  5. Me alegra que os guste.
    Máximo, este Isidro es otro, sus compañeros llegan igual de cansados que él pero se van al bar a beber unas copas y echar la partida. Él prefiere ver estrellas. Te veo casi de campaña electoral, suerte para todos.
    Sra. Pícara, veo que se ha leído los derechos que tenemos, muy bien. Creo que están antes los de vivienda digna, trabajo y demás. Pero éste efectívamente también está.

    ResponderEliminar
  6. La picara viboritajueves, noviembre 17, 2011

    Desde luego que si, es muchisimo mas importante la vivienda, el trabajo, la educacion y demas. Para disfrutar de un cielo oscuro solo hace falta ahorrar energia, que no vivir a oscuras. No iluminar las nubes!!

    Salu2

    ResponderEliminar
  7. Esto es lo que tiene el progreso... La diferencia entre el Hombre y el resto de los Animales es que Ellos se adaptan al Medio en el que viven. Nosotros adaptamos el Medio a nuestras "necesidades". Así no evolucionamos, claro.

    Y la Noche se inventó para que fuera oscura y pudiéramos contemplar las Estrellas... Que se lo digan a los Canarios, que tienen el Cielo protegido.

    Estoy de acuerdo con Isidro y con Pícara... Tirachinas es lo que hace falta.

    Un Beso Estrellado, Nines.

    ResponderEliminar
  8. Hay pueblos que parecen discotecas, el Castillo de Castrourdiales de lo último que he visto, se ve más que el faro. Lorente, tengo una puntería terrible, yo llevo las piedras.

    ResponderEliminar