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lunes, 3 de octubre de 2011

Yo soy rebelde

Yo soy rebelde porque el mundo me hizo así.
Acabo de celebrar con mis compañeros de clase del cole, nuestro encuentro anual.
No estábamos todos, faltaron muchas chicas y casi todos los chicos. Claro que dos no nos encontraron porque tuvimos que cambiar de restaurante, en el que reservamos se confundieron y apuntaron una mesa de Sonias, y al parecer eran dos. Cuando llegamos, las primeras Sonias cenaban tranquilamente, y nosotros, pues a improvisar a las once de la noche. ¿Dónde cenarían nuestros perdidos?
De los tres chicos que vinieron contamos dos, el tercero sólo estaba de cuerpo presente, eso sí, se le oyó.
Como de costumbre hablamos de nuestra infancia, de las anécdotas que recordamos, de los profesores y esas cosas.
Lo más sorprendente es que me hablo con casi todo el mundo de aquella época, vamos, que me hablan. No puedo entenderlo sin apoyarme en la sorprendente capacidad humana de perdón, y su bondad infinita.
A mis seis años era una auténtica capulla, y me dedicaba a martirizar a mis compañeros más débiles.
En la foto que adjunto, estoy tocando canciones de misa para redimir mis pecados.
Aunque bastante castigo tenía con la pinta que luzco. A mis admiradores decirles que he mejorado bastante.
Dios no sé si me perdonó, mis compañeros  parece que sí.

6 comentarios:

  1. Seguro que en fondo fuiste una castigadora entrañable... Las cosas de niños son importantes cuando se es niño. Después el tiempo lo disipa todo.

    En las muy contadas ocasiones en que nos hemos reunido mis compañeros y yo ha sido muy parecido a lo que cuentas... La diferencia es que, en mi caso, he sido yo el que ha perdonado.

    Un Beso de Colegial, Nines.

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  2. Nada más he leído el título me ha venido la canción de Jeanette a la cabeza y plas, primera frase. Eso es la edad, está claro en mi caso, y aunque lo intenté nunca llegué a tocar la guitarra.
    Dios es más misericordioso que mucho de tus compañeros, por mucho que mejoraras en lo que quieras. ¡Anda que no es rabiosa la peña!

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  3. Cierto... Pareces una catequista entrañable.
    No puedo entender, como no llegaste a oir la llamada de Dios.

    Saludos.

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  4. Por cierto, creo que no te lo comenté, pero dispones de una mención especial en mi blog. Es bien merecida.
    :)

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  5. Lorente, fui mala mala, créeme, sigo haciendo penitencia por ello.
    Gracias Sergio, por mencionarme y sobre todo por tus visitas y comentarios.
    Máximo, yo oía a dios alto y claro, látima, dejó de hablarme hace ya mucho.
    Siento si os tengo un poco abandonados, tengo problemas domésticos y no tengo red, ni tiempò, ni na. A ver si se estabiliza todo y me reengancho.

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  6. Bueno, a esa edad ¿quien no ha sido terrible?

    Por cierto soy Pérfida
    Un saludo coleguita

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