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lunes, 1 de octubre de 2012

Sí, se puede


Veo en la publicidad de un blog un anuncio de dejar de fumar por hipnosis. Ese era el siguiente paso. El tercero, un hachazo en la cabeza. Nadie que no halla sido adicto a ninguna droga entenderá nunca lo que supone dejarla. Yo sólo sé de tabaco, pero ya es bastante.
Levantarse cada día diciendo que será el último, justo antes de volver a comprar. O la envidia a esas personas que no se sabe porqué, pueden consumir ocasionalmente sin engancharse. Si yo fumara un par de cigarros al día, me iba yo a volver loca. Pero claro, yo fumo más, mucho más. Más de lo que me sienta bien, más de lo que reconocería, mucho.
La motivación a dejar una droga es básica, pero la fuerza de voluntad lo es más. Yo de fuerza de voluntad tengo entre ninguna y nada de nada. Mi motivación, mis hijos, si me muero ahora la preparo gorda. Debo dejar de comprar papeletas para que ésto ocurra.
Así que siguiendo las sugerencias de amigas toxicómanas, me compro unas pastillas carísimas (tanto como el tabaco). Con un listado de efectos secundarios como el testamento de la Duquesa de Alba, y con un nombre ridículo, "champis".
Empiezas con poca dosis, porque son más malas que pegar a un padre, y se supone que ya no tendrás ganas de fumar. En mi caso, borrachera tras cada pastilla durante media hora. Ya las he dejado.
Y desde el 7 de septiembre, sin fumar.
Me reservo el derecho de recaer, pero de momento, ahí estoy.
Al parecer, se puede.

1 comentario:

  1. Fumaba 2 paquetes y medio diarios de tabaco rubio hasta que fui consciente de que llevaba más tiempo fumando a lo largo de mi vida que sin fumar. Ya llevo 8 (años) sin fumar... se puede.

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