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lunes, 9 de enero de 2012

Hasta mañana


Le ha costado encenderse al fluorescente. Tras chisporrotear varias veces ha permitido que una luz excesívamente blanca y azulada me cegara. Al recuperar la vista me he puesto a contemplar con una sonrisa agridulce lo que queda de mi casa. Platos que se secan eternamente en un escurridor, un par de tazas sin fregar, una cucharilla oxidada. 
La mesa almacena todo tipo de cosas dispares que tuvieron en su día un valor incalculable, y que ahora son sólo recuerdos. Algunos vívidos y otros tan lejanos que no consigo reconocer como de mi propiedad. 
Una banqueta sin cuadrar que invita a sentarse, o a despedir a alguien que sin cuidado se levantó de allí para siempre. 
El suelo gris lleno de polvo sigue teniendo huellas de pisadas que nadie fregó.
Y la persiana torcida, a medio abrir, que no permite ni entrar suficiente luz; ni la deja salir.
El fluorescente ha brillado con mayor intensidad hasta apagarse en un fogonazo.
Cierro la puerta con cuidado al salir.

3 comentarios:

  1. Un reencuentro ...¿para no volver?

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  2. Mañana con la luz del amanecer, se verá las cosas de difere3nte tonalidad. Ánimo!!!

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  3. Sergio, yo casi siempre vuelvo.
    Máximo, me refería al estado de mi blog, está abandonado el pobre. Espero que se vuelva a ver activo. Si consigo tiempo para escribir algo y tengo alguna idea.

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