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Cuestión de olfato

Una noche de fiesta como cualquiera, salgo a tomar algo. Con los amigos de siempre a los sitios de costumbre. Todo parece normal, salvo que sí hay algo distinto. Hemos descubierto los olores. Ahora que ya no se fuma resulta que los bares tienen olores, y parece que será algo que los defina, de forma individual. Algunos huelen a colonias mezcladas, lo que resulta un poco desconcertante, otros huelen a cañerías, ¿quién iba a decirlo? Yo que he entrado cientos de veces nunca me había dado cuenta. Llegará el verano y los olores corporales de los enemigos de la ducha aflorarán y sabremos quiénes son. Yo que soy una fumadora empedernida, he cambiado de costumbres, como otros tantos. Pero mi ropa, ya no huele a humo. Mis feromonas están de fiesta, por fin serán ellas las protagonistas. Y mi cerebro festejará, cuando llegue la ocasión, que puede reconocer las tuyas.

No tiene miedo

miércoles 9 de diciembre de 2009 No sé si eres muy valiente o muy tonta. No entiendo si es que no tienes memoria o es que no aprendes. No juzgo si tus acciones son premeditadas o aleatorias. Pero por algún motivo que desconozco, estás siempre y cada vez dispuesta a intentarlo. Qué jodida, ¿por qué no tienes miedo?.

Me he quedado tan fresca

Sí, ayer fui a votar. Además llevé a la prole para que vieran cómo es eso de votar. No sea que se acabe y se queden sin saber cómo se hace. Llegué sin alegría. Sin emoción, y sabiendo que nada podía elegir que fuera de mi gusto. No sabía a quién votar como representante de mi comunidad y ya estaba en el pasillo del colegio electoral; y aún así fui. Pensando que si votaba, al menos podría protestar de forma legítima cuando no me guste lo que hagan mis representantes. Llegue a una mesa plagada de papeletas de color sepia, y sabía que era el momento crítico, que debía de tomar la decisión. Releía sin gran interés los nombres de los partidos que se presentaban. Y de repente lo vi. Se podía votar a un partido en contra del maltrato animal y las corridas de toros. Pues bien, en conciencia voté. Pero por favor, que nadie me explique más de a quién voté. No quiero enterarme. Si consuela a alguien, votamos tan pocos a ese partido que no ha obtenido representantes. Que no sé si es buen...

La gran noticia

Subía corriendo las escaleras, tan rápido como le daban las piernas. Canturreaba una canción sin letra, sólo decía "ay ay ay" pero no con tono de lamento, si no de cierta emoción contenida. Su joven voz retumbaba en las paredes, y llenaba todo el espacio. Se acercaba cada vez más, lo que despertaba en mi la impaciencia y la expectación. Qué emoción podía provocar tanta alegría. Un sí de la mujer ansiada, un trabajo conseguido, qué buena noticia se escondía en aquella cabeza, loca. En la última vuelta del rellano de la escalera tengo contacto visual por primera vez con él. Con rasgos indios, y largo pelo negro atado en una coleta baja; una barba cuidada y enormes ojos negros. Alto, delgado y bien vestido.. En segundos está a mi lado y se cruza sin verme siquiera, casi me atropella pero no me distingue del estucado de la pared. Yo le observo todo lo rápido que la ocasión me deja, le investigo intentando adivinar qué provoca su excitación. Y en un momento entiendo todo. En su ma...

Cibeles, no conduzcas.

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Para no perderse "El menú del bar Rambo" del mismo autor, gracias por enseñarme otros mundos, Maryan, Jorge. De primero sopa de...

Flor de un día

De vida trepidante no tengo más que un día. Hoy ha amanecido con un sol radiante, hace un poco de fresco y noto que el rocío ha mojado mis sépalos. Todo se vuelve agitación en mí, sé que es ahora o nunca. No hay lugar para reflexiones, ni vista atrás. Así que será ahora.

Ahora nos conocemos

Desde la ventana, cruzando los visillos una luz sin brillo iluminaba su cara blanquecina. Una ventana con vistas a una pared de ladrillo blanco y a un jardín de piedras blancas, que en otros tiempos había servido para criar pollos y cerdos. Los ojos cerrados y la boca abierta, unos pulmones encharcados intentando recoger aire.  El ruido de una respiración lenta y abrupta cesa sin más. Una luz sin brillo ilumina su cara amarillenta. El silencio.

¿Para qué?

Para qué veré las noticias, llevaba sin hacerlo días y hoy había dos. Una boda real en Londres, 5000000 millones de parados. 3 vestidos de novia y provincias con un 30% de paro. Estoy escandalizada, nos hemos vuelto locos Ya sé que hay que salir llorado de casa, y que la crisis es contagiosa. ¿Y qué se supone que hacemos los que tenemos trabajo? En un mes elegiremos a quienes nos representen en nuestros ayuntamientos, y harán campaña, que ya la han hecho; y gastarán dinero. Y se supone que tengo que elegir alcalde, que además será mi jefe. Y tomará medidas. Yo, en conciencia creo que no quiero votar a nadie. No están preparados para gobernar nada. O cambiamos de estrategia o lo mismo nos va a dar, los que no tienen vendrán a por lo que es suyo. Y están en su derecho.

Sé lo que no quiero

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La canción del pollino, Gabinete Caligari

¿Cómo dices?

¿Será jeta el tío? ¿Pues no me acaba de decir que necesita un cambio de vida? Que quiere el divorcio, nos deja al niño y a mí. Renuncia a su derecho a las visitas. Que de la pensión nos olvidemos, que tampoco se la van a quitar de la nómina porque no va a tener. Le recuerdo que es funcionario, y me dice que ha renunciado a la plaza. Que se va a enrolar al circo como autónomo y que no cree que tenga beneficios en mucho tiempo. Vamos, que por fin se va a dedicar a lo que realmente es, y no hablo de ser domador de fieras; que va a ser payaso. Estoy tan cabreada que no se cómo explicárselo a Pablo. ¿Cómo le cuento que su papi va a ser perro-flauta?

Mató al gato.

No siempre estoy así, pero a veces me da por imaginar cómo es la vida que no conozco de la gente que sí conozco y me resulta interesante. De nuestras relaciones personales lo normal es que veamos sólo una cara del poliedro que somos. De mis amigos conozco su vida personal incluso familiar, de mis compañeros su vida profesional, de mi familia sus relaciones personales; incluso desconozco la vida social de mis propios hijos en su colegio y eso que son muy pequeños. Nunca conocemos todo de nadie; y esa afirmación tan racional, a veces, me inquieta.  No es un espíritu controlador el que me mueve, es esta curiosidad mía que de vez en cuando me salpica . ¿Qué haces cuando no te veo? Mejor pensado... no sé si quiero saberlo, quizás no me guste.

Me ha venido la regla

Esta frase tan sencilla es pronunciada por una mujer de media unas 500 veces a lo largo de su vida. Pronunciada desde el miedo, la sorpresa y la emoción la primera vez hasta la incertidumbre de cuándo será la última. La menstruación es un tema tabú en la mayoría de las culturas. Siendo como es algo común en la mayoría de las mujeres entre 12 y 50 años del planeta, ocurre una vez al mes durante más de la mitad de la vida de la mitad de la población del planeta. Casi siempre estamos rodeados de una mujer que en ese momento está menstruando. No es fácil vivir una vida en la que la carga hormonal cambia continuamente sufriendo altibajos constantes durante años y años. Los hombres tienen una carga hormonal en sangre más o menos constante a lo largo de la madurez con cambios paulatinos y progresivos, lo que resulta mucho más fácil de llevar. Sobre las consecuencias de estos cambios físicos se podría hablar largo y tendido, pero es que además pronunciar esta frase tiene una carga emocional im...

La culpa

No suelo ver mucho la televisión. Casi nunca tengo tiempo y si lo tengo, rara vez hay algo de mi gusto. Sin embargo disfruto mucho del cine. Procuro elegir cuidadosamente lo que veo, ya que tengo pocas oportunidades. Me he dejado pasar muchas en los últimos años, muchas que me hubiera gustado conocer. El cine español me parece tan bueno como el que más. No recuerdo la última vez que fui a un videoclub para alquilar una película y nunca me he bajado ninguna de internet aunque cueste creerlo. Así que procuro darme una vuelta por "Versión española" para ver con qué me sorprenden. Anoche pude ver "Un hombre bueno". Buena historia, buen guión y buenas actuaciones. Pero me gustó especialmente el debate con el director y los actores que hubo después. No terminé de verlo porque el sueño atrasado pesó más que la voluntad. De lo que vi, me llamó la atención la discusión sobre la culpa. Los invitados explicaron lo que entendían por culpa y como responsabilidad. Ante un acto...

Vacaciones

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Hace tiempo que estaba pensando en tomarme unas vacaciones. Tenía algunos días libres y me lo merecía. Dinero lo que se dice dinero pues no tenía mucho, pero ilusión no me faltaba. Un viajecito de autobús, una reserva en un albergue sólo alojamiento, la mochila, y un callejero. Ganas de conocer sitios y ganas de pasarlo bien. No necesitaba nada más. Dispuesta estaba a disfrutar desde el principio. Diez horas de viaje nocturno no podrían con mi alegría o sí. Espero nerviosa a que se siente el que será mi compañero de asiento. ¿Tendré suerte? Deseo que no diga nada de nada, que no se mueva, que sea invisible. O si no, que sea alguien estupendo y nos vamos de copas cuando lleguemos. Faltaban cinco minutos para la salida y una chica algo mayor que yo se sienta a mi lado. Bueno, está limpia, y parece "normal". Hubiera preferido un tío bueno, pero así está bien. Saludo sin especial interés y comenzamos el viaje. La primera hora me la paso leyendo una revista del corazón, ya me la...

Akiko

Hace como 20 años, ahí es nada, tuve la suerte de vivir compartiendo piso en mi época de estudiante. Toda una aventura la de gestionarse la vida con dinero ajeno sin tener ni idea de casi nada. Cuando llegué, no había lavado una braga en mi vida, ni sabía cocinar nada que no fueran filetes con patatas y huevos. La lavadora era todo un misterio y de la plancha no diré nada porque sigue siéndolo. Como soy muy viva, me lancé a la aventura con una compañera educada a la vieja escuela, que hasta zurcir calcetines sabía con veinte años. Alquilamos un piso de cuatro habitaciones para completarlo con otras dos compañeras. Impresionante lo que pasó por allí. Una funcionaria bulímica que pedía disculpas por vaciar la nevera y ocupaba el único baño a la hora punta de la mañana. Una estudiante de administrativo, que me saludaba sonriente en el portal mientras llevaba mi ropa puesta, cogida sin permiso del armario. Una francesa que dejaba chicles pegados por todos los sitios, preferentemente al...

No parece cuestión de sexos

Mi memoria para la retención de datos es más que mediocre, pero muy desarrollada para las tramas o los razonamientos lógicos. Espero que alguien me ayude. Recuerdo una película bastante antigua en la que un profesional de la radio tenía un seguidor de su mismo sexo. Y la polémica estaba servida, tenía que decantarse por una opción a favor de la homosexualidad o en su contra. Los redactores estaban muy preocupados porque cualquier respuesta les haría perder audiencia. Recuerdo vivamente la solución que aporta el presentador porque la asumí como opinión personal y me acompaña desde entonces. El presentador en el momento álgido explicó ante su audiencia que creía que una persona no se enamora de un sexo, si no de otras personas. Nos enamoramos de individuos concretos, de un sexo definido o no, y con una personalidad propia. Nada hay definitivo sobre el aspecto, el género, la edad, la religión  o la clase social. Simplemente nos enamoramos. ¿Recuerda alguien esta películ...

Lunares

Miro con asombro de vez en cuando los puntos rojos que aparecen en el mapa de vistas en mi blog. Y todavía más el número. Aparecen continuamente nuevos lunares desde sitios dispares. Como curiosa empedernida que soy y manifiesto en la presentación de mi perfil, no puedo evitar pensar cómo puede ser que haya alguien en una isla de África haya visitado de forma repetida este blog, y además desde lo que parece ser una base militar Europea. Me entretengo pensando que será algún soldado que se aburre lejos de su familia. Cómo me ha encontrado alguien en Nueva York que insiste en leerme de forma asidua, o quién habrá perdido el tiempo en la India en mirar siquiera este blog. ¿Quién vivirá en Alemania en Betzdorf y qué pensará de lo que escribo? Yo, que apenas he salido de esta ciudad pequeña y no escribo más que naderías. A todos esos y a los que ni sospecho, que se molestan en leerme aunque no dicen nada, y a los que decís, muchas gracias por compartir una parte de lo que pasa por mi c...

Escuece

Llego a casa y como siempre no hay nada en el frigo; así que pongo la calefacción, dejo las maletas, me armo de valor y decido salir a dar una vuelta de reconocimiento. Como ya es tarde para salir de compras y tengo hambre, me propongo: ¿porqué no salir de pinchos y tomarme unas cañitas? Me encantan las rabas y los bares del pueblo tienen fama de saber cómo hacerlas. Nunca salgo de noche sola, pero me digo que no tiene nada de especial, y que al fin y al cabo estamos en una sociedad avanzada, de mujeres emancipadas, con trabajo, dinero y tiempo, para gastar. Después de ojear las opciones, elijo un bar de pinchos con bastante clientela, pero sin agobios. Entro y examino a mis colegas clientes. El borrachín del pueblo pidiendo un "sol y sombra" ante el asombro de un camarero sudamericano que desconoce la fórmula , unos señores de vinos, alguna pareja sentada en las mesas. Ésto está chupado, me pido unas rabas y una caña, me siento en la mesa y ceno estupendamente. Por fin un ca...

Una beata

Hubo un tiempo en el que hacía cosas, tenía inquietudes y los que me rodeaban también. Teníamos tiempo, todo el tiempo del mundo; y muchas ganas. Tenía un amigo que llevaba tanto tiempo estudiando arquitectura que pensábamos que nunca acabaría de estudiar. Tampoco acertamos, hoy es un señor arquitecto a punto de tener su segundo hijo.  Le dio la vena creativa una primavera y decidió que íbamos a hacer un corto. El protagonista, D. Juan, y yo una beata que sucumbiría a sus encantos. Rodábamos en cine mudo, así que todo debía de ser muy explícito. Cada uno preparaba su vestuario y maquillaje en su casa. El plano que me tocaba se rodaría en El Palacio de Santa Cruz, en el patio. Los ocres del claustro acompañaban a mi blusa de encaje y cuello alto, abotonada en la espalda, y a mi falda recta verde de fieltro, que llegaba hasta los tobillos. Unos zapatos sobrios, un crucifijo de oro y una biblia culminaban mi atuendo. Mi pelo de naturaleza desordenaba estaba atado en un moño tenso en m...

Martes

- Lo estoy pasando muy bien esta noche, pero creo que no debería de beber  más. - Además es ya muy tarde y está lloviendo - Tengo un poco de frío  - ¿Qué vas a hacer, te quedas conmigo? - Si quieres podemos ir a mi casa - No creerás que no me he dado cuenta de que no has quitado la vista de mi escote - Pero no me molesta, me gusta - Anda, ven a mi casa - Por cierto - Ya puedes quitarte la máscara si estás incómodo - Hace tiempo que sé quién eres - Te reconocería entre un millón