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Nubes bajas

Otro día de niebla sin ver el sol. Algo hemos intuído, una débil luz. Esa densa niebla que escupe humedad y desasosiego, que tanto me amarga y disgusta; no es otra cosa que nubes bajas.

Carole King - You've Got A Friend live

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Los amigos no se buscan, se encuentran. Gracias por hacerme saber que estás ahí. 

Tengo una muñeca

Tengo una muñeca que no viste de azul, ni de rosa. Tengo una muñeca que viste de gris y negro. De fábrica viene con una sonrisa amable dibujada en su cara, con unos labios rosas indefinidos. Tiene el pelo moreno y rizado, y no ha vuelto a estar peinada desde que la desembalamos de su caja; su pelo tiende irremisíblemente al caos. Mi muñeca tiene un cuerpo normal, no es mi gorda ni flaca; no es voluptuosa en absoluto. Su piel es blanca y lisa. Es una muñeca antigua y parece más una madre que otra cosa. El fabricante en su momento la diseñó con una grabación de un llanto cansino. Pero no funciona bien, no encuentro el botón que provoca su llanto. A veces sin saber porqué comienza a llorar y no se cómo pararla.

Jaime

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Este simpático animalito es el próximo macho alfa que pretende conquistar el reino de mi casa. Estamos ansiosos de su llegada que se prevé para el sábado. Iremos a Bilbao a buscarle, porque es vasco él. Es un macho joven y atlético, no habla, sólo grazna pero me han asegurado que a buen volumen. Come de todo pero al parecer lo que más le gusta es la grasa de los filetes, beber el zumo de los vasos que hay en la mesa, y machacar pastillas del colesterol. Elige cuidadosamente a sus amistades, y las que no lo son pueden sufrir ataques aéreos de picotazos. De momento no es una adopción, es más bien una acogida hasta ver si somos una familia de su agrado. Así de chulo es Jaime, espero que lo nuestro sea un flechazo. Si funciona y todo va bien es muy posible que lo deje en herencia junto a la hipoteca. Os mantendré informados.

Humo

Todos los fumadores dejamos de fumar. Nadie fuma continuamente; los cigarros se terminan y aunque hay quien parece que enciende uno con otro no es verdad. Ahora es cuando todos pensamos que dejar de fumar es por más tiempo, vale, es cierto. Todos los fumadores dormimos, o sea, que dejamos de fumar horas, aunque los haya que se levantan a fumar, ¿quién no duerme cinco horas?. Hay quien deja de fumar entre semana que son días, y vuelve cada fin de semana puntualmente. Todos éstos somos fumadores. Los  que fuman de vez en cuando no cuentan; porque eligen fumar. Yo elijo por ejemplo beber alcohol, bebo cuando quiero y puedo pasar perfectamente sin ello. Lo que me tiene mosca es porqué algunos podemos consumir drogas a nuestra elección sin que llegue a ser una necesidad, y porqué algunas drogas sí y otras no. Seguro que alguna conexión neuronal, alguna sustancia que segrega nuestro cerebro nos hace adictos sólo de algunas sustancias y no de otras , y porqué a cada uno nos afecta de form...

El Gran Libro de esta Selva

Dicen que existe un gran libro, en el que hay gran cantidad de cosas escritas. En él cabe casi de todo. Yo nunca lo he leído, ni siquiera lo he visto; pero conozco a muchos que hablan de lo que en él hay escrito. Este libro, sin verlo, ha sido la causa de muchas de mis desdichas desde la infancia. Debe de ser muy entretenido de leer porque en él se describen desde las cosas más peregrinas, hasta las más transcendentales. En él pone qué ropa puedes ponerte cuando eres pequeño, las cosas que no debes contar delante de los mayores, y normas varias de comportamiento en sociedad. También habla de cuestiones más prácticas; con qué mano debe de cogerse el estropajo cuando se friegan los cacharros, con qué mano debe de sostenerse el recogedor, en qué dirección se barre, o la orientación precisa que deben de tomar los platos en un escurridor. También habla de las relaciones que son correctas entre personas, lo que es o no apropiado, las cosas que están prohibidas. Cuando estu...

Privilegios

Ahora que la resaca de las fiestas y de los premios nos indica que ha comenzado una vez más un año. Que quien más quien menos ha especulado qué haría si le hubiera tocado algo de dinero extra, y que supongo que en la mayoría de los casos ha sido que no. Y yo que soy en el fondo una romántica sigo convencida de que lo importante es tener salud. La salud y tener con quién compartirla. Y eso es tener suerte, y además de suerte nos queda el consuelo de que nuestra actitud ante la vida también tiene que ver en el asunto. Tener suerte es acostarse en una cama en la que todavía queda el aroma de la persona que te ha amado hace un rato. O ver la sonrisa de los  locos bajitos cuando vas a buscarles al cole. Que un amigo te llame sólo porque sí, porque te quiere y se ha acordado de ti. Estos privilegios están aquí sin que sorteos entren de por medio. Mi propósito para este año es que en los próximos doce meses no se me olvide lo que ahora tengo tan claro.

Silencio

No quería matarle, de verdad que no. Sólo quería cerrarle la boca, que dejara de gritar de una vez. Además era el día de Reyes, ¿cómo iba a querer matarle?. Estaba rodeado de juguetes, muchos más de los que él nunca tuvo en su vida, ¿y porqué no dejaba de gritar?. ¿porqué no jugaba en silencio?. Necesitaba dormir, era eso, no había dormido nadie en aquella casa; no se podía vivir sin dormir, todo el mundo lo decía. Ese era el problema. Seguro. Todo iba tan bien cuando ella estaba allí, pero se marchó hace ya tiempo. Sin enfadarse y sin dar explicaciones. Un día ella ya no estaba. Él intentó que funcionara pero con tanto trabajo y los niños... Ya nadie limpiaba la casa. La asistenta preguntó que si todo iba bien y la dijimos que sí, era demasiado largo de explicar, él creyó de verdad que podría con todo, si se esforzaba, lo conseguirían. Debió pedir ayuda, era demasiado para un sólo hombre, para un hombre solo. La policía llegaba pronto, otras veces cuando la vecina había llamado ta...

Cuello de botella

Feliz año a todos. !Chin, chin!. El líquido que contiene la botella fluye transparente y con una fuerza inusitada. Repleto de pequeñas esferas de gas, puja por salir al exterior atravesando el cuello estrecho del recipiente, que lejos de impedir su progreso parece avivar el movimiento. Su temperatura, casi en el punto de congelación, no afecta en absoluto a su fogosidad y a la necesidad que tiene de precipitarse al exterior, tras meses de calmosa espera, de forma explosiva para formar una cortina de espuma dorada justo en la circunferencia angosta, en la corona circular y perfecta que forma la embocadura de transparente cristal empavonado. El contenido vertido a chorro amenaza con dejar vacía la botella en un trasiego de burbujas en agitación que se me antoja eterno.

Feliz Navidad (Ya que II)

Me lo pensé mucho, revisé mi plan y mi cartilla, y como parecía apropiado me lancé. Contraté al albañil, al fontanero, al pintor, al escayolista , al de las ventanas...; todos perfectamente legales con sus facturas en regla. Que luego no me diga Zap que no muevo el dinero o me acuse de propiciar la economía sumergida. El día 3 de Diciembre empezaron a picar las paredes. Desde entonces no tengo mi habitación, ni mi ropa porque no puedo abrir el armario, que tiene la puerta cerrada por una ventana que colocarán cualquier mes de éstos. La red de internet también estaba en mi habitación así que nada de internet, ni de mi pobre blog. Estoy de vacaciones y tengo todo el tiempo la casa llena de extraños que llegan a las ocho y media de la mañana. No puedo traer a nadie, cosa que en mi situación es especialmente grave. Además los albañiles son unos cerdos que cortan baldosas con las puertas de las habitaciones abiertas, llenan todo de un polvo rojizo que se ha metido en los lugares más insospe...

Algo tiene

Me levanto a las siete. Desayuno rápido.  Corriendo con el coche al trabajo. Media hora de descanso, algún recado y café. Salgo corriendo. Llego a casa. No tengo agua, ni pan. Improviso algo para comer. Llega el albañil de turno. Discutimos. Me explica las últimas reformas. El presupuesto sigue subiendo. Como. Salgo corriendo al coche y busco a los niños. Los llevo a casa. Meriendas. Mañana examen de "cono" en inglés. Cenas. Baños. Son las ocho y estoy muerta. Apatía. Desánimo. Corro, hoy ensayo. No quiero ir. Una llamada inspiradora. Comienzo a cantar. Y milagrosamente comienzo a sentirme mejor, la música comienza a alterar mi percepción del día. Las voces armónicas me provocan la sensación de estar haciendo algo que me gusta, de lo  que puedo disfrutar. La obra es preciosa y me dejo llevar. Son las diez, y otra vez estoy cansada pero en paz conmigo misma y con el mundo. La musicoterapia existe y funciona, no lo he estudiado; pero los que somos capaces de sentirla lo tenemos...

Tantas cosas

Podría escribir sobre tantas cosas. Sobre un amor infinito, el sentido de mi vida, la vorágine que se ha vuelto ya compañera, sobre la incapacidad de adaptación en horas del ser humano a la hiperactividad con pasajes de aburrimiento feroz. Podría contar la historia de la mujer que con un cerebro apabullante entiende todo menos qué hace viviendo donde vive, o la del super-héroe que ha sobrevivido a un trabajo imposible y aguantó todo el contrato sin pedir la baja, o de la estancia y sus motivos en el hospital de un señor que no conozco pero me preocupa, o de cómo saca tiempo alguien para escribir una novela, trabajar y además publicar un blog a diario. Podría describir el frío que quema mi cara con hielo, o el placer que una vez congelada me provoca ese sol tímido cuando ilumina mi pelo. No será porque no haya nada sobre lo que escribir, es que ahora no me veo escribiéndolo.

Musgo

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Sentada en el suelo mojado y pegajoso, siento la humedad que cala mi piel. Apenas hay algo de claridad y no puedo distinguir colores. Sólo el tacto de las algas bajo mi cuerpo. Si me pusiera de pie patinaría, así que no lo intento. Con mis brazos extendidos puedo tocar las paredes circulares construídas de losas de piedra forradas de musgo aterciopelado. El olor a agua corrompida satura mi olfato y no me deja percibir ningún otro. Estoy empapada y tengo frío. No sé cuándo saldré de aquí, pero si nadie me ayuda no creo que pueda hacerlo. No paro de pensar que debí de prestar más atención por donde pisaba, pero estaba tan distraída buscando musgo para el belén...                                                       ...

El acompañante perfecto

Su cuidada melena rubia y rizada  hasta los hombros no dejaba duda de que era una mujer coqueta. Su caro perfume dejaba rastro por donde pasaba y las miradas del sexo opuesto la seguían a cada paso. Como su marido que la seguía siempre; era como una sombra. Le acompañaba unos pasos por detrás por los pasillos del hotel. Nadie podía entender cómo una mujer así se dejaba acompañar por un ser de aspecto tan anodino siendo ella tan exuberante y atractiva. Pero así era. Lo más fácil era pensar que la base de su relación era el dinero; el que él poseía y ella codiciaba. Sinembargo, indagando de forma superficial enseguida podía descubrirse que era ella la dueña de la fortuna que derrochaban sin pudor. Si no era el dinero, podría ser amor. Pero la indiferencia que mostraba en público hacia él, no hacía suponer tal cosa. Era ella la poseedora de la belleza, la elegancia y del dinero. Él sólo tenía una posesión valiosa, la única que pretendió conservar en toda su vida, a ella. Tie...

Adolescencias

Muchos recuerdan con una sonrisa su adolescencia; las barbaridades, la indecisión, los llantos , las risas, la incertidumbre. Las ganas locas de hacer cosas y de disfrutar, comerse la vida, de apurar las noches. Nunca era hora de irse a casa. La importancia de los amigos, del grupo, de sentirse incluído o no, de complejos, de novios, de experimentos. La mayoría pasamos sin pena ni gloria por ella; después, un poco más centrados, la vida continúa. Yo recuerdo mi primera adolescencia como una locura vertiginosa, enamoradiza y pendenciera, descubriendo vicios y placeres mezclados con estudios y metas. No sé cómo lo hice, pero llegaba a todo. Hasta aquí , lo normal. Lo que ya no sé si es tan normal es haber pasado por más de una adolescencia. La segunda fue como la primera, pero con más libertad, más dinero y más oportunidades, vamos, salvaje. No había un antro que no conociera, y amanecía entre semana pronto por la mañana. También logré sobrevivir a mi segunda adolescencia sin grandes...

El séptimo cumpleaños

- Papá, ¿cuánto queda para mi cumpleaños? - Una semana hijo, sólo siete días. - Papá tengo que hacer unas invitaciones para los niños que quiero que vengan. - Sabes que no puedes invitar a toda la clase, aquí tenemos sitio, pero no para todos. - Lo sé papá, ya me lo has dicho un montón de veces. - Hacemos una lista primero, luego las invitaciones. Mañana puedes dárselas en clase. - Qué bien. Pues quiero que vengan... Marta, Ainhoa, Ángela, Hugo, Gonzalo, Adrián, Claudia, Pablo, Miguel, Sandra, y Candela. - Bueno, son muchos niños, pero creo que podemos hacerlo. - Qué nervioso estoy, y qué ganas tengo. ----------------------------------------------------------------------------------------------- - Papá, ¿han contestado ya mis amigos? - Todavía no, pero ten paciencia. Todavía faltan tres días. ----------------------------------------------------------------------------------------------- - Papá, no entiendo porqué sólo han venido dos amigos. - No lo sé cariño, no habrán podido....

Bolas

Estoy un poco desilusionada o muy contenta, no sé que posición tomar. Aconsejada por profesionales sugerí que me regalaran unas bolas chinas. Me costó decidirme a pedirlas y desde que las tengo a probarlas. Llevaban semanas aguardando una ocasión especial en mi mesilla, pero en vista de que no llegaba, cambié de planes. Y esa tarde por fin me decidí a utilizarlas. Primero decidí sólo ponérmelas. Y al ver que no pasaba nada, comencé a realizar mis labores con ellas: las camas, fregar, pasar la aspiradora; tampoco pasaba nada. Muy envalentonada con la situación salí de compras a la calle. Pantalones para los niños. el pan, al super; y tras una mañana de lo más ajetreada llegué a casa casi sin dinero, cargada como una mula, pero nada de nada. Ni siquiera noté que las llevaba puestas. Un poco perpleja las volví a utilizar este viaje para salir a bailar por la noche. Toda la velada saltando y moviéndome; y no único que noto es el cordón que las sujeta, más que nada porque es un poco rígido ...

Bajo tono

Jamás pensé que una contractura diera para tanto. A ver, duele mucho y es incómodo y al parecer su curación requiere más paciencia de la que tengo. La medicación me destroza el estómago; de ahí que me haya vuelto abstemia de forma temporal, kas de naranja sólo con hielo. Pero como siempre sacaré algo positivo, la cantidad de hombres que se han ofrecido a darme masajes para curarme. Por supuesto diré que no a todos los que no vengan con un título debajo del brazo, que lo que quiero es curarme, no que me destrocen la espalda. Pero con la disculpa he conseguido lo increíble, he ligado en Toledo después de 6 meses intentando salir y conocer gente.. Con el que no ligo nada es con mi terapeuta, veintitantos de pelo rizadito, alto, atlético. A mi no me gusta, pero sospecho que yo a él menos. Después de nueve sesiones de tratamiento, mucha lámpara, mucha corriente, pero no me cura; y es que no sé bien porqué no pone ningún interés. A penas me toca y me dice que no lo hace para no hacerme daño,...

Aunque

Aunque tú no lo sepas he dormido en tu cama, jugué con tu almohada, sé a qué huelen tus mantas. Descansé en tú sofá, me he duchado en tu baño, he venido a tu mesa. Aunque tú no lo sepas he soñado contigo, te he besado en la frente, he tocado tu cuerpo. Sonreíste esta noche, te abrazaste a mi pelo, calentaste mi pecho. Aunque tú no lo sepas paseaste conmigo, me llevabas del brazo, te colgaste a mi  cuello. Me contabas un cuento, dibujaste en la arena, me robabas el alma. Aunque tú no lo sepas hoy estabas conmigo, por si quieres saberlo.

La primavera llega al museo

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Si miras de cerca no se ven más que puntitos de colores desdibujados, pequeñas pinceladas deslizadas en todas direcciones que nada significan. No hay dibujos, si no insinuaciones. No hay formas, sólo confusión. Según te vas alejando, las manchas cobran sentido. Unos pocos trazos repletos de pintura se transforman en flores, en bancos, en cielo, incluso en rostros. La luz inunda los cuadros y reflejan como pocos estilos ese brillo que ahora tanto echo de menos.