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martes, 11 de febrero de 2014

CUKIS

No es por darme importancia, que la tengo. Pero a mí lo de las cukis no me suena nada novedoso. Cuando era pequeña mi madre me decía que las señoras que esperaban en la parada del autobús con el bocadillo en papel aluminio y vestidas muy cortas, pretas y llamativas no iban a la fábrica al turno de mañana. Que es que eran cukis. Años más tarde tuve por fin la ocasión de demostrar que, toda la pasta que dejaron mis padres en clases paticulares de ingles más los sueldos del estado de mis profes, estaban justificados.Las cuckis eran también esas galletas nuevas que no eran de Fontaneda ni nada y que tenían bolitas de chocolate y que engordaban el doble. Hace cuatro días me entero que otras cukis son las culpables de que mi obsoleto ordenador de oficina vaya tan lento en internet. Lo que le pasa es que está lleno de cukis y por eso no corre. Vamos, que mi pc está lleno de galletas de cholate y va demasiado prieto. O sea como yo, a régimen de dieta disociada.