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jueves, 25 de noviembre de 2010

El séptimo cumpleaños

- Papá, ¿cuánto queda para mi cumpleaños?
- Una semana hijo, sólo siete días.
- Papá tengo que hacer unas invitaciones para los niños que quiero que vengan.
- Sabes que no puedes invitar a toda la clase, aquí tenemos sitio, pero no para todos.
- Lo sé papá, ya me lo has dicho un montón de veces.
- Hacemos una lista primero, luego las invitaciones. Mañana puedes dárselas en clase.
- Qué bien. Pues quiero que vengan... Marta, Ainhoa, Ángela, Hugo, Gonzalo, Adrián, Claudia, Pablo, Miguel, Sandra, y Candela.
- Bueno, son muchos niños, pero creo que podemos hacerlo.
- Qué nervioso estoy, y qué ganas tengo.
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- Papá, ¿han contestado ya mis amigos?
- Todavía no, pero ten paciencia. Todavía faltan tres días.
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- Papá, no entiendo porqué sólo han venido dos amigos.
- No lo sé cariño, no habrán podido.
- Pero es que hemos hecho mucha comida, y así no me gusta. !Jo! Y no vamos a poder jugar a nada, va a ser muy aburrido. !No quiero celebrar más cumpleaños!. Además no ha venido mamá. Pues así no me gusta. Tú tienes la culpa. No sabes hacer nada. Estoy harto. Me voy a mi cuarto y no voy a soplar las velas. (Llorando)
- ¿Te crees que es fácil para mí?. Nunca había organizado un cumpleaños, además ya está tu hermano y tienes regalos. ¿Qué más quieres? (A gritos)
- Quiero ser normal, y que venga mamá, y no estar sólo hoy. (Portazo)
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- ¿Y tú, porqué no viniste, eh?.
- Es que mi madre no ha querido llevarme, yo sí quería ir. (Avergonzada)




martes, 23 de noviembre de 2010

Bolas

Estoy un poco desilusionada o muy contenta, no sé que posición tomar. Aconsejada por profesionales sugerí que me regalaran unas bolas chinas. Me costó decidirme a pedirlas y desde que las tengo a probarlas. Llevaban semanas aguardando una ocasión especial en mi mesilla, pero en vista de que no llegaba, cambié de planes.
Y esa tarde por fin me decidí a utilizarlas. Primero decidí sólo ponérmelas. Y al ver que no pasaba nada, comencé a realizar mis labores con ellas: las camas, fregar, pasar la aspiradora; tampoco pasaba nada. Muy envalentonada con la situación salí de compras a la calle. Pantalones para los niños. el pan, al super; y tras una mañana de lo más ajetreada llegué a casa casi sin dinero, cargada como una mula, pero nada de nada. Ni siquiera noté que las llevaba puestas.
Un poco perpleja las volví a utilizar este viaje para salir a bailar por la noche. Toda la velada saltando y moviéndome; y no único que noto es el cordón que las sujeta, más que nada porque es un poco rígido y resulta incómodo.
Así que estoy muy contenta porque debo tener el suelo pélvico a prueba de bombas, pero yo esperaba otra cosa de este asunto, la verdad.


sábado, 20 de noviembre de 2010

Bajo tono

Jamás pensé que una contractura diera para tanto. A ver, duele mucho y es incómodo y al parecer su curación requiere más paciencia de la que tengo. La medicación me destroza el estómago; de ahí que me haya vuelto abstemia de forma temporal, kas de naranja sólo con hielo.
Pero como siempre sacaré algo positivo, la cantidad de hombres que se han ofrecido a darme masajes para curarme. Por supuesto diré que no a todos los que no vengan con un título debajo del brazo, que lo que quiero es curarme, no que me destrocen la espalda.
Pero con la disculpa he conseguido lo increíble, he ligado en Toledo después de 6 meses intentando salir y conocer gente..
Con el que no ligo nada es con mi terapeuta, veintitantos de pelo rizadito, alto, atlético. A mi no me gusta, pero sospecho que yo a él menos. Después de nueve sesiones de tratamiento, mucha lámpara, mucha corriente, pero no me cura; y es que no sé bien porqué no pone ningún interés. A penas me toca y me dice que no lo hace para no hacerme daño, !pero si no lo ha intentado!. Y encima me salta que tengo el umbral de dolor muy bajo y poco tono muscular  en la espalda; que no hago ejercicio. No pienso pedir disculpas por no padecer de vigorexia.
Qué alegría, se va de vacaciones y lo único que esperaba de él que me cambiara el horario, pues no. Sigo a las 8:30 de la mañana.
Mi única aspiración: que la morena con cara de mala leche a partir del lunes sea capaz de hacer algo con mi cuello.
Ains, qué malita estoy y qué poco me quejo.


jueves, 18 de noviembre de 2010

Aunque

Aunque tú no lo sepas he dormido en tu cama, jugué con tu almohada, sé a qué huelen tus mantas.
Descansé en tú sofá, me he duchado en tu baño, he venido a tu mesa.
Aunque tú no lo sepas he soñado contigo, te he besado en la frente, he tocado tu cuerpo.
Sonreíste esta noche, te abrazaste a mi pelo, calentaste mi pecho.
Aunque tú no lo sepas paseaste conmigo, me llevabas del brazo, te colgaste a mi  cuello.
Me contabas un cuento, dibujaste en la arena, me robabas el alma.
Aunque tú no lo sepas hoy estabas conmigo, por si quieres saberlo.

martes, 16 de noviembre de 2010

La primavera llega al museo


Si miras de cerca no se ven más que puntitos de colores desdibujados, pequeñas pinceladas deslizadas en todas direcciones que nada significan. No hay dibujos, si no insinuaciones. No hay formas, sólo confusión.

Según te vas alejando, las manchas cobran sentido. Unos pocos trazos repletos de pintura se transforman en flores, en bancos, en cielo, incluso en rostros.
La luz inunda los cuadros y reflejan como pocos estilos ese brillo que ahora tanto echo de menos.

domingo, 14 de noviembre de 2010

...

Al marchar te acompaño a la puerta,
y en la puerta te recibo.
Al salir de mi cama, despierta
con caricias te despido.
Hoy será distinto, no volverá tu llamada.
Ya no será mi sonrisa
la más brillante del patio.
Hoy no he trepado a tu cuerpo como enredadera,
mis zarcillos no encuentran base a la que adherirse.
Mi conjuro ha terminado.
Has despertado del hechizo, 
ya eres libre.


miércoles, 10 de noviembre de 2010

Maldición

Te reproducirás como rata condenada a paredes mugrientas y pegajosas, ventanas sin cristales con las cortinas caidas y las persianas trabadas. A cocinas repletas de comida pegada y cacharros sucios. A suelos llenos de basura y restos orgánicos corrompiéndose. A montones de ropa mojada mezclada con la usada llena de moho. Al hedor insoportable de pis y heces de gato que inundará tu casa. A techos llenos de cables con conexiones imposibles que atravesarán las habitaciones y los pasillos.

Rodeado de bolsas de basura repletas sin cerrar que nadie bajará a la calle. Traerás al mundo niños que llorarán llenos de mocos y caras roñosas que se arrastrarán sin rumbo por los empantanados pasillos colgados de tus faldas; muertos de frío que dormirán en el suelo, en colchones repletos de manchas con sabanas hechas ovillos y mantas llenas de agujeros. Que comerán de biberones sin lavar con restos de comida desde la semana anterior. Vestidos con ropas viejas y deshilachadas llenas de mugre, despeinados, saldrán a la calle a mendigar o a lo que salga. Que no habrán visto un libro en su vida.

Y no harás nada para impedirlo y te dará lo mismo. La historia se repetirá por generaciones a lo largo del tiempo, y nadie hará nada para impedirlo, les dará lo mismo.


lunes, 8 de noviembre de 2010

"Stand by me" John Lennon


Los genios cuando se ven perdidos, o se sienten abandonados estimulan su creatividad. De ellos, los más vulnerables se pierden en las drogas. Los humanos nos solemos conformar con llorar, dejar de dormir o de comer, fumamos más. Un precioso lamento suplicando que te quedes. No había oído esta versión y aunque la original es casi perfecta, ésta tiene su encanto y los textos en castellano.
Disfrutadla,¿os quedáis conmigo?

sábado, 6 de noviembre de 2010

Todos

Nadie en su sano juicio deja de disfrutar las tardes de verano pensando en que llegará el invierno.
Nadie razonable cesa de admirarse en primavera de que las hojas nuevas, verdes y frescas broten pensando en que se caerán en el otoño.
Nadie cabal deja de maravillarse ante una nevada perfecta aunque sepa a ciencia cierta que acabará derritiéndose y será barro.
Nadie coherente se amarga viendo las primeras flores de los almendros ante la seguridad que se marchitarán para transformarse en frutos.
Nadie objetivo mira con desdén la marea alta cuando moja sus pies porque en sólo unas horas bajará para perderse en la orilla.


jueves, 4 de noviembre de 2010

Un hombre libre

miércoles 16 de diciembre de 2009

He conocido a un hombre libre.Va a trabajar 6 días a la semana, descansa el séptimo, cada noche, después de pasear a su perra, se prepara algo de cena y sale a trabajar. Prefiere el turno de noche porque hay menos gente en su fábrica y gana más. Cuando sale vuelve a casa, saca de nuevo a su perra y se acuesta. Duerme todo el día y cuando despierta por la tarde, dedica su tiempo a jugar con su consola y ver series antiguas que descarga en su ordenador.
No tiene grandes amigos y su familia desmembrada vive su vida a cientos de kilómetros. No siente la necesidad de salir o de conocer gente, no celebra porque no tiene nada que celebrar.
Su casa tiende irremediablemente al caos, y hace tiempo que la limpieza tanto personal como de su casa ha dejado de ser una prioridad.
Tiene el pelo largo y descuidado, no le he visto nunca peinarse y sus manos muestran a un trabajador entregado. Observa su mundo desde unos ojos pequeños de un brillo enigmático y está lleno de lunares.
Es grande y fuerte como un oso. Nunca le he oído reírse, pero tiene una sonrisa franca. Duerme del tirón porque hace tiempo que sus inquietudes no le desvelan.
Es un lobo solitario y tranquilo que sólo baja ocasionalmente del bosque para visitarme a mí, que soy un accidente en su vida.
 
He vuelto a saber de mi hombre libre, que ha decidido dejar un tanto de serlo para intentar una aventura con una nueva compañera. Desde aquí le deseo toda la suerte del mundo y que su ligera pérdida sea para ganar otras cosas no menos importantes que la libertad, que todavía tiene.

lunes, 1 de noviembre de 2010

El señor conductor

Podría contar sin ruborizarme que utilizo los transportes públicos por asuntos de ecología y respeto al medio ambiente, por que así no colaboro a las temidas operaciones retorno o salida, porque el ministerio lo recomienda...
La verdad es que fui incapaz de sacarme el carné de conducir, manejar un automóvil me resulta un misterio, tuve dos accidentes con el coche de la auto-escuela, y cuando me mandaban parar en algún sitio lo hacía 200 metros más adelante. No entiendo el caos de coches por las rotondas y cruces, ni los cambios de carril, ni tantas cosas. Además mantener un coche es muy caro.
Así que mis viajes de puente los realizo en autobús o en tren. Esta vez la combinación de trenes de vuelta de mi destino eran imposibles, hay un tren carísimo que sale a las tres de la madrugada; que ni es hora de levantarse por ser muy pronto y demasiado pronto para irse si se sale.
Opté hoy por el autobús; lo primero es que los horarios tampoco son para tirar cohetes uno a las cinco de la tarde ni más , ni menos. Esto me pasa por vivir en un pueblo, si mi destino hubiera sido Madrid seguro que hubiera tenido más opciones. Pero me aconsejaron en la Junta que no me fuera de mi pueblo, que luego se vuelve fantasma, la despoblación rural... y soy tan asertiva que aquí sigo.
El autobús salió puntual para regocijo de todos los pasajeros, que ya no sé si todos eran así por lo de jalogüin o es que ya sólo van en autobús las gentes diferentes, minorías étnicas, pobres, ancianos.
El señor conductor también era diferente; y no por su aspecto (de uniforme) ni por su edad (cincuenta y tantos), ni por su raza (juraría que era más de aquí que yo). Lo primero que me sorprende es su cordialidad con los pasajeros, habla con todos a algunos incluso les besa, habla a gritos desde su puesto con los de última fila intercambiando con ellos intimidades, pregunta por sus primos, por la receta del aguardiente que ha estado racimando, se extraña a voz en grito de que hoy falta el pasajero que recoge en un restaurante y que no sabe si trabaja allí vendiendo vino o bebiéndoselo a juzgar por cómo se monta en el autobús.
Nos encontramos con una retención de las de telediario y nos cuenta a todos que los bilbos se gastan el dinero en el fin de semana y luego no tienen para autopistas, insulta al resto de los conductores por ineptos, comenta cada maniobra de incorporación a un carril, se sorprende en alto de que no le ceden el paso pese a ser un transporte público.
Por fin me trae a mi pueblo, dos horas para setenta y cinco kilómetros.
Ay, qué bien se está en casa. El próximo puente me quedo.