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jueves, 28 de octubre de 2010

Teoria de las emergencias

En esos estudios que hice hace ya... es lo mismo, tuve un profesor muy original que dedicó una asignatura cuatrimestral completa a "La Teoría de las Emergencias". Según el plan Bolonia es posible que no sólo haya desaparecido esta asignatura, si no que lo haya hecho toda la licenciatura; no he querido informarme.
Después de cuatro meses entendí lo que quería explicar, o eso creo; si no que me corrija si me encuentra.
Lo que explica esta teoría es que cuando se juntan dos o más elementos el todo es mayor que la suma de las partes. Él siempre ponía el ejemplo de las piedras de una Catedral. Unidas no son un número concreto de piedras si no una obra maestra, en este caso porque el orden confiere al conjunto mucho más valor que el de la simple suma.
No es un asunto de cantidad si no de cualidad. Las cualidades pueden ser de lo más variado, el orden, la causa, la complementariedad, etc.
Si suelto este rollo es porque esta teoría me hizo cambiar mi concepción del mundo. Como decía Neruda "en la calle codo a codo, (tú y yo) somos mucho más que dos".

martes, 26 de octubre de 2010

Borracha perdida

El asunto de beber es complicado.
Se puede beber para emborracharse, o emborracharse bebiendo. Se puede beber sin emborracharse o estar borracho sin haber bebido.
Lo suyo es salir de copas, reirse mucho, pasárselo en grande y cruzar los dedos para que no haya sido demasiado y al día siguiente se pueda levantar uno con cierta dignidad.
Que a ciertas edades ya es bastante pedir, porque ya no se recupera con tanta facilidad.
Lo realmente fastidioso es levantarse un lunes con unos mareos de la leche, desmayarse en el sofá con el bolso ya colgado pensando que irás a trabajar para hacer lo que se pueda; sobre todo si no te has bebido nada más que una triste taza de leche con colacao. Y la noche anterior te comiste una tortilla francesa con un vaso de agua. Algunos estamos ya mayores, resignación cristiana.



sábado, 23 de octubre de 2010

La chaqueta de la abuela Clara

La abuela Clara tenía una chaqueta mágica. Cuando Irene era pequeña, muy pequeña, tenía miedo de la oscuridad. Y le costaba muchísimo dormirse, se pasaba ratos muy largos en su cama pensando en lo que había hecho en el colegio, en sus amigos, en su hermana, tantas cosas que de noche parecían tan importantes. Con la luz apagada todo parecía mucho más serio. Con sus enormes ojos Irene, tapada hasta la boca, no podía dormirse. La abuela Clara, que era su mamá, siempre se pasaba por su habitación antes de acostarse. Y a veces la pillaba despierta aunque era muy tarde y tenía que madrugar mucho para ir al colegio por la mañana.
Así que se metía un ratito en su cama y le contaba cuentos para dormirse, a veces, también cantaba canciones muy bajito a su oído para no despertar a su hermana pequeña que dormía en la cama de al lado.
Irene ponía su cara en la suave chaqueta de Clara, y se dormía plácidamente escuchando a su mamá.
Cuando Irene se hizo mayor tuvo una niña, Ángela. A veces cuando no podía dormir por las noches le contaba la fabulosa historia de la chaqueta mágica la abuela Clara. Que tenía poderes mágicos y si ponías tu cara a su lado ya no tenías miedo a la oscuridad y podías dormir de un tirón toda la noche.
Para Ángela y Alberto

jueves, 21 de octubre de 2010

Javier Alvarez - De aqui a la eternidad

Vivía atormentada en su casa, el cansancio hacía tiempo que había hecho mella en su carácter. La expresión agria en su cara lo decía todo por ella. Nadie osaba dirigirle la palabra, seguramente por la certeza de quedaría en el aire, sin respuesta. Caminaba a buen paso por las calles y salía lo justo para las cosas innecesarias, estrictamente necesarias: el pan, algo de carne, huevos, algunas verduras y sus recetas. Ya sabía cual era su suerte, estaba echada. Al fin cumplía uno de sus deseos, sabía la fecha de su muerte. Cuando la vida se empeña en mostrar su cara más amarga durante tanto tiempo, siempre deja huella.

Nada quedaba de Águeda que sus amigos o parientes de antaño hubieran podido reconocer en el presente. Nada de aquella mujer alegre y luchadora, que encendía las sonrisas con la suya.No pudo con ella el fallecimiento de su marido, ni el trabajo arduo que supuso la cría de sus hijos. Pudo con ella el desánimo de contemplar que su obra había sido estéril. Tanto esfuerzo baldío.

Cuando la vida se empeña en mostrar su cara más amarga, siempre deja huella.

martes, 19 de octubre de 2010

Ya que...

He decidido cambiar la media bañera de esas imposibles de mi baño. Quiero una ducha, digna y con un grifo termostático. También cambiaré la taza del water, la cisterna gotea desde hace dos años y está llena de cal de esa que por mucho que lo juren en los anuncios de la tele no se quita.
El lavabo tiene sólo 25 años, tiene una grieta y los grifos que no son monomandos. El agua caliente no ha salido ni una sola vez desde que le conozco. Tengo la suerte de que el baño esté justo al lado de mi dormitorio, así que bien pensado, abriré una puerta que comunique las dos estancias. El baño no tiene ventana , he pensado que sería buena idea poner en la pared unas baldosas de esas que son de cristales y dar así un poco de luz.
Desde que los vi por primera vez me han gustado mucho los radiadores de toallero, creo que pondré uno. Las estanterías de mi baño son horribles, muy del gusto del anterior propietario, prefiero un lavabo con mueble y una columna a juego a su lado.
La moldura de escayola del techo es terrible, ya he elegido una más sencilla y discreta. Tendré que quitar el armario empotrado de mi dormitorio para poner una puerta corredera, lo que dejará una pared blanca al lado de otras tres estucadas y de color, así que tendré que pintar la habitación. Como voy a pintar, ya cambiaré la ventana, que no está bien aislada y se oye mucho ruido de la calle. Luego elegiré la mampara para la ducha. Harán falta toalleros y demás utensilios a juego. El aplique del baño no alumbra nada y he visto unos focos estupendos.

Aunque bien pensado, la bañera no está tan mal, siempre puedo cerrar la llave de paso del water y la grieta del lavabo todavía no pierde agua.


domingo, 17 de octubre de 2010

Dirait-on. Morten Lauridsen. Abandono




"Abandono, rodeado de abandono, ternura tocante a las ternuras ... Es tu interior que, se diría sin cesar se acaricia; se acaricia a sí mismo, por su propio reflejo iluminado. Así inventas el tema de Narciso satisfecho".


Acomodada entre telas evocando los momentos compartidos, se abandona a sí misma y a la parsimonia con la que sus manos recorren un cuerpo que es todo piel. Se abandona al sentimiento del reloj suspendido en la nada. Al retratato imaginario superpuesto en su figura que recorre con calma y devoción para dibujarla. Siguiendo el trazo de cada caricia recibida. Sin prisas ni objetivo, deleitándose en cada movimiento, con sus pausas y sus silencios. Para reanudar cada trazo con unas manos que ya no son suyas. Que avanzan aumentando su complejidad hasta finalizar su escultura. Abandono cálido y dulce a las sensaciones tibias.

viernes, 15 de octubre de 2010

Acoso

Adela era una mujer rotunda y segura de sí misma, siempre parecía tener las ideas claras y decisión.
Emilio era una persona de carácter afable, paciente y colaborador.
Emilio era el jefe de Adela.
Cuando se conocieron Adela pensó que había tenido suerte con su jefe y se mostraba optimista con el futuro de su relación laboral. Con la mejor intención Emilio se pasaba el día con ella explicándola cada paso de su trabajo, la presentó a todos sus compañeros y la ayudaba en todo lo que estaba en su mano.
Adela aprendía con rapidez y pronto se encontró con cierta soltura en su puesto.
Emilio cogió vacaciones durante un par de semanas y se marchó más o menos tranquilo confiando en que su empleada podría desenvolverse en su ausencia.
Al volver pidió informes de su nueva empleada y no eran nada desalentadores.
- Bueno Adela, me han dicho que todo ha ido bien en mi ausencia. Parece que te has adaptado con rapidez.
- Pues la verdad es que sí, me encuentro cómoda. Ya conozco las rutas y no ha habido ningún contratiempo.
- Bueno, todavía llevas poco tiempo, si tienes alguna duda ya sabes que puedes consultarme siempre que quieras.
- Muchas gracias. Lo haré.

Emilio se empeñó en acompañarla esa mañana y aunque Adela no lo creía necesario puso su mejor sonrisa y le invitó a sentarse de copiloto. Se pasó todo el viaje indicándola las maniobras oportunas, los desvíos que debía tomar, el carril más apropiado, la conveniencia o no de parar, dónde aparcar, la reacción del resto de los conductores. Ella empezó a sentirse un poco molesta y agobiada; y él continuó dándole instrucciones y consejos durante toda la jornada.Al día siguiente el panorama no había cambiado en absoluto; él siguió comentando cada movimiento, y todo empezó a funcionar mal. Adela comenzó a cometer pequeños errores que sin tener importancia comenzaron a hacer mella en su estima. Siempre sabía cual era la opción correcta, pero cada vez más abrumada por las explicaciones dejó de ser capaz de reaccionar a tiempo.

Emilio viendo que Adela no tenía control sobre la situación decidió acompañarla cada día hasta que mejorase.

Adela pasó de ser una conductora competente a ser un auténtico desastre, recibía pitadas del resto de los conductores, se olvidaba paradas, tomaba salidas equivocadas en las rotondas.

Cada día salía del trabajo prometiéndose que hablaría con su jefe, que la situación era insostenible; pero estaba a prueba, y no quería perder su puesto de trabajo.
Dormía mal por las noches, y comenzó a tartamudear. Cada vez que pensaba en trabajar al día siguiente se sentía enferma. Y cada día la misma situación, las conversaciones con su jefe pasaron a ser discusiones que aun la desconcentraban más. Y finalmente, los gritos llenaban la cabina del camión.
Ella no entendía porqué no la echaba de su puesto si tan mal lo hacía y empezó a plantearse pedir la cuenta. Ya sabía lo que había y si se marchaba no cobraba paro, y necesitaba el dinero.
Todavía podía ser peor, Emilio comentaba a sus compañeros lo mal que ésta lo hacía y llegó incluso a ponerla de ayudante con algunos de ellos para que la ensañaran, ya llevaba un año y medio en su trabajo, y tuvo que soportar esa humillación.
Tras dos años y medio en aquella empresa por fin se despidió de su trabajo, y Emilio asombrado la preguntó que porqué se iba. Ella soltó una sonora carcajada y dándose la vuelta cogió sus cosas de la taquilla y no volvió por allí.

martes, 12 de octubre de 2010

Celebrando

Cada día me levanto y como siempre salgo corriendo; como todos, tengo montones de obligaciones. Un vaso de leche rápido, una ducha fugaz, y algo de ropa por encima dependiendo de la climatología, a por el coche y corriendo a trabajar.

Pero hoy es un día distinto, hoy no ha sonado el despertador porque anoche no lo puse. Hoy me he despertado por mi cuenta y de un humor inmejorable. He desayunado con tranquilidad, he recogido la casa sin prisas, he cambiado las sábanas de mi cama, y me he dado un baño de espuma relajante. He elegido cuidadósamente la ropa que iba a ponerme, me he peinado con atención, para variar. Cuando he terminado me he sentado a leer un libro en mi sofá.

Estoy esperando tranquílamente a que venga a verme el hombre con el que hoy he decidido hacer el amor y no la guerra. Inmejorable manera de celebrar mi fiesta el 12 de Octubre.

domingo, 10 de octubre de 2010

360º

No me gusta el fútbol, ni me gustan los toros; ya lo siento , pero no. Sé que teniendo en cuenta la situación casi inaugural de mi blog, esta afirmación no me granjeará la simpatía de muchos. Siempre os queda criticarme por ello, prometo aguantar el chaparrón.
Debido a mi escasa afición por estos asuntos no he conocido ni muchos estadios, ni muchas plazas.
Lo bueno de estas construcciones es que siempre pueden utilizarse para otras cosas, ya sabéis, eso que llaman actos culturales.
El último estadio que he conocido, Anoeta. Es muy original, o eso creo, las gradas están cubiertas por un tejado ondulado, con diferentes alturas alrededor del campo, resulta muy plástico. Dicen los entendidos que no es bueno para ver fútbol porque los jugadores están lejos de las gradas; (no se puede escupir a los jugadores, y los insultos no llegan con claridad) les separa una pista de atletismo, y yo que creí que eso era una ventaja, se pueden practicar otros deportes... Pues no, a los futboleros no les gusta.
Lo que quiero contar es mi asunto allí, estuve viendo la gira de U2 360º.
A un lado de lo que se supone el césped estaba el escenario, un circulo enorme como una isla rodeado de una pasarela concéntrica, ambos comunicados por unas pasarelas móviles y encima algo parecido a una araña con 5 patas de unos 40 metros de altura. Los músicos podían verse desde cualquier punto de la grada pues no había trasera de escenario. La palabra para describirlo todo es enorme.
El espectáculo amenizado por una pantalla a modo de corona sobre el escenario que además se extendía y encogía durante la actuación. Impresionante el despliegue tecnológico.
Pero lo que buscábamos en la intimidad de 45 000 personas era música, y hubo mucha y de lo mejor. Interpretaron sus temas más conocidos para alegría de todos, y de forma más que correcta. Bono, el líder está estupendo a sus 50 años; y como todos esperábamos es un chulo increíble que sigue provocando magia, porque lo vale. Muy recomendable.



viernes, 8 de octubre de 2010

Me quedo

Los dos sabemos que me iré
pero no pongo una fecha,
que no me voy de tu cama
hasta que alguien te admire
cada mañana y prometa
como yo, escucharte atenta.

Que te espere con las ganas
siempre atentas y jugosas.
Y como no veo a nadie,
(promete que no me engañas)
me quedo aquí con mis cosas
y de tus besos viciosa.



miércoles, 6 de octubre de 2010

Sin remisión

Cada vez me ocurre lo mismo. Deambulo sin voluntad por mi casa sólo para cosas indispensables. No me apetece hablar con nadie, permanezco un tiempo indefinido sin moverme en absoluto, nada ni nadie consigue distraer mi atención. Cuando termina descubro con sorpresa que han podido pasar horas. Horas en las que no he comido, ni bebido, ni ido al baño. Creo que ni siquiera trago saliva. Me voy de este mundo sin intención de volver. Como si no existiera y me olvido de todo, hasta de lo importante, hasta de lo imprescindible. Si por alguna casualidad algo reclama mi atención, me encuentro torpe y espesa, sin capacidad de razonamiento por un rato largo, y sólo puedo pensar en continuar con mi aislamiento voluntario, con mi enajenación mental pasajera. Hace años que me ocurre, creo que todo empezó cuando tenía la inocente edad de 7 años. Desaparecía durante horas sin que nadie supiera de mí. Durante todo aquel verano acudía a la cita sin falta para conseguir mi droga, ante la mirada de asombro y de estupefacción de mi proveedora. Creo que veía en mí en lo que me he convertido y no daba crédito a que hubiera empezado tan pronto. Pocas cosas en la vida me han proporcionado nunca tanto placer, ni tanta capacidad de abstracción y de concentración.
No soy capaz de explicarme qué es lo que ocurre, ni porqué sólo me pasa con algunos, hay otros que pese a su reputada fama no consiguen interesarme en absoluto. Pero cuando encuentro uno que es de mi gusto, no puedo hacer otra cosa coherente hasta que doy con él.
Hasta aquí la descripción más certera que puedo hacer de mi adicción compulsiva por la lectura de algunos ejemplares.

lunes, 4 de octubre de 2010

Españoles, gratis

La entrada a la catedral era gratis para los españoles desde las dos de la tarde del domingo. El resto de los mortales debía pagar una razonable cantidad de euros para visitar aquellas maravillas. La cola para conseguir las entradas a la una y media era bastante larga. Así que los tres amigos se unieron a ella con paciencia. Cuando llevaban un tiempo esperando cayeron en la cuenta de que de tres que iban, sólo uno de ellos podía demostrar su nacionalidad con documentos oficiales, los otros dos españoles de pura cepa no podían justificar su procedencia. Así que empezaron a fraguar un plan mientras guardaban la fila.

Se les ocurrieron varios y pensaron llevarlos todos a cabo suponiendo que alguno funcionaría.

Plan nº 1: El amigo documentado pediría una entrada gratuita en solitario presentando su D.N.I., e intentaría conseguir una segunda alegando que su pareja esperaba en la puerta con sus hijos.
Plan nº 2: Un segundo amigo pediría una entrada con la tarjeta de la seguridad social del primero aprovechando que no tenía fotografía.
Plan nº 3: El tercer amigo imploraría clemencia y pediría una entrada alegando que como podía verse y escucharse, era ciudadano de este país nuestro.
Si todos los planes funcionaban tendrían cuatro entradas para tres, si sólo funcionaba el primero dos entradas y así sucesívamente. Previamente a la maniobra ya habían elegido el orden de preferencia para entrar. Curiosamente el último en hacerlo sería el único documentado.
Finalmente funcionaron dos planes y medio, consiguieron tres entradas y todos visitaron la catedral.
Personalmente creo que para conseguirlas hubiera bastado con contar sus argucias.
¿Quién más hubiera ido indocumentado y se habría molestado tanto para zafarse de pagar procediendo de un país civilizado?

viernes, 1 de octubre de 2010

165 Euros

viernes 8 de enero de 2010

Han pasado unos meses y sigo tomando el café en el mismo bar, no tengo intención de cambiar, ¿para qué?. A mi camarera favorita le han cambiado de horario y ahora la veré menos a menudo, aún así busco un hueco para saludarla casi todos los días. Cuando no la visito, me pone falta y me lo recrimina desde su pícara sonrisa.
Tras semanas de incertidumbre, su pareja, que vino a España al poco de recibir mi microcrédito, por fin ha encontrado trabajo. Han sido semanas terribles para ellos, él ha deambulado de casa en casa de conocidos mantenido a duras penas por ella. Estaban juntos pero separados y casi no les llegaba para comer. Yo he estado a la expectativa dudando que hubiera colaborado en algo positivo, flaqueándome la fe, pero sin decir nada salvo ánimos a mi amiga, todo pasa, aguanta un poco más.
Por fin poco antes de Navidad encontró un trabajo bien remunerado, parece ser que las cosas empiezan a salir por fin, sólo había que esperar y yo, esperé con ella.
Y colorín...

250 euros


No hace mucho que la conozco, es una chica joven, rubia, gordita, que cecea; no sé si por la ortodoncia que no tuvo a tiempo, o porque ha nacido en esa España tan lejana que es Ceuta.Nos vemos casi todos los días, porque me suelo esconder a tomar café en el bar en el que trabaja. No es glamuroso, ni moderno, pero me encuentro como en casa y siempre vuelvo. No sé cómo es el café porque lo tomo descafeinado y al final suele ser el mismo en todos los bares. Pero cada mañana encuentro una sonrisa cuando llego y una frase de ánimo cuando marcho.Entra a trabajar una hora antes que yo y sale una más tarde, trabaja siete días a la semana, y gana la mitad que yo, y yo no gano mucho.
Tiene dos niños pequeños como de tres años y se los cuida su madre mientras trabaja. En su casa viven con ella, su madre, sus dos hermanos (también pequeños) y su dos hijos. Sólo trabaja ella y viven en una casa de alquiler grande, pero destartalada, en un buen barrio.
Algunas veces estamos solas en el bar y charlamos de nuestras miserias. No diría que somos amigas, pero hay algo de complicidad entre nosotras y sin saber a qué se debe nos empuja a contarnos nuestras cosas. Supongo que somos dos mujeres con dos niños, que sabemos lo que atenernos.
Alguna vez me ha contado cosas de su pareja, de origen mauritano , que vive en Argelia, y sé que es el padre de su hija pequeña, del padre del mayor está divorciada. Ella sabe del hombre que me quita el sueño.
Hoy como de costumbre, me he tomado un café allí, y de repente se ha puesto a llorar.Me ha dicho impotente, que su pareja no podía volver a España porque no tenía dinero, y ella tiene lo justo para vivir. No sé las veces que he podido preguntarla si estaba segura de querer tenerlo aquí, de si estaba segura de él, de si sabía de qué iba a vivir. De si la vería la semana que viene con un ojo morado, o tirada como hasta ahora. La he visto tan enamorada que la he ofrecido dinero para el viaje. Tampoco sé las veces que me ha jurado devolvérmelo, un poco cada semana.
No sé si dormiré hoy, y no por los 250 euros que doy por perdidos, ni si como me dice siempre un amigo soy un mirlo blanco y se los gaste en otra cosa. Esta noche no dormiré porque no sé si la estoy ayudando o haciéndola una desgraciada. Espero no leer nuestra historia en una página de sucesos.
Mañana estaré allí con el dinero.