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martes, 25 de mayo de 2010

Susana

jueves 15 de abril de 2010

Capítulo 1: Susana


Soy Susana, he muerto con 16 años.Nací en El Aiún, cuando todavía era España.

Como sabía que llamaba la atención, lo conté cada vez que me dieron la oportunidad.

He vivido en tantos sitios que ya no recuerdo sus nombres. En algunos ,semanas; en otros, meses; en unos pocos, años

.- Cariño, tengo algo que decirte.

- ¿Ah, sí?.

- Estoy embarazada.

- Pero qué me dices, si Andrés tiene sólo medio año.

- Lo sé, pero creo que estoy embarazada.

- Bueno, es un poco pronto, pero qué alegría, !cuánto te quiero!.

- Lo sé, yo también te quiero mucho.


Y tuvimos una niña preciosa, igualita a su hermano. De pelo negro, piel morena de melocotón, y unos ojos castaños preciosos.

Seguimos viviendo en el Sáhara, por lo menos en este cuartel en medio de la nada mi marido está todas las noches con nosotros y puede disfrutar de mí y de los niños. La situación es muy tensa, no se por cuánto tiempo podremos vivir aquí de manera segura. Mi vida es perfecta, pese a todo: estamos los cuatro juntos y eso es lo que realmente me importa.

Hace ya mucho que vivir en un cuartel es mi vida cotidiana, y ser la esposa del capitán Cruz es suficiente para ser respetada y arropada.



domingo 18 de abril de 2010

Capítulo 2: Verano del 75


Las cosas cada vez se complican más. No sé cuanto tiempo seremos capaces de aguantar la tensión. La tropa empieza a estar nerviosa y las noticias desde Madrid son cada día más confusas. Los altos mandos nos insisten en que todo está controlado, y que aunque la salud del Generalísimo es muy delicada, el gobierno a su cargo le sigue fiel y en su misma línea. El mantenimiento de esta provincia sigue siendo prioritario en la política exterior del país, y las reuniones tanto nacionales como internacionales parecen apoyarnos.

Pero yo desde aquí, a tantos kilómetros y viendo el empeño del rey Hassán II, empiezo a creer que mantener la unidad y el orden de los territorios peninsulares será labor más que suficiente para el gobierno central.

Empiezo a estar cansado de la visión permanente del arena y de los colores en todas las gamas posibles del beis. Mi mujer y mis dos hijos desde Málaga me aseguran que están bien; hace ya meses que se fueron y la verdad es que sólo quiero ir allí con ellos.

Mañana Susana comple cuatro años, espero que el regalo que envié llegue a tiempo.


miércoles 21 de abril de 2010

Capítulo 3: Tía Ana


Aquí estoy haciendo de madre de tres hijos, yo que siempre dije que no tendría ninguno.
He decidido ayudar a mi cuñado con sus hijos, Andrés y Susana son pequeños y se llevan sólo año y medio. Pero es que María tiene tan sólo tres meses.
Ninguno de nosotros superaremos que mi hermana muriera con el bebé en brazos. No parece justo que tuviera que resbalarse por las escaleras; sólo nos consuela que María no sufriera ningún daño.Me preocupa especialmente Susana, es una niña distinta e inquietante. Aún estamos esperando a que reaccione. Tiene una imaginación desbordante y es extrovertida, pero siempre quiere llamar la atención; toda su existencia giraba en hacerse querer por su madre. Cada vez cuenta más mentiras; ha llegado a insinuar que no le hemos dicho la verdad sobre el accidente, y ha creado su propia versión sobre la muerte de su madre, llegando incluso a decir que su muerte no fue un accidente y que su padre y yo teníamos algo que ver en el suceso. Su relación con sus hermanos es distante y hay veces que ni siquiera parece de la familia.Que cada temporada viva en sitios diferentes tampoco ayuda mucho. Cuando llegamos a una ciudad nueva hace esfuerzos por empezar de nuevo, busca a sus amigas entre las compañeras de clase, pero con su personalidad, no acaban de aceptarla. Fuerza tanto las situaciones que las niñas de su edad huyen en vez de aceptarla.He venido para quedarme y tengo la intención de colaborar en lo que pueda. Pero no va a ser tarea fácil.

sábado 24 de abril de 2010

Capitulo 4: Trece años


Lo de mi hermana Susana es mucho. Ahora le ha dado por tontear con los soldados del cuartel, empieza a fumar y a veces bebe de las botellas de papá. Como se enteren la tía o él, no sé qué van a hacer con ella. Todo el día están discutiendo, mientras María y yo miramos lo que pasa.

Parece que en esta ciudad estaremos bastante tiempo, no me disgusta nuestro nuevo colegio y lo mejor es que está justo en frente del cuartel, cruzar una calle y ya está. Mi hermana pequeña parece que se entiende bien con sus compañeras y yo no voy a quejarme del recibimiento, todos estamos esperando a ver qué hace Susana.

- ¿Susana , bonita, quieres otro bocadillo?

- Sí, están muy buenos.

- Pero hija, ¿qué estás haciendo con ellos?, ¿por qué los coges todos a la vez y te los guardas debajo de la mesa?. Cógelos de uno en uno, los que quieras. Si se acaban podemos preparar más.

- Ya pero yo prefiero guardármelos aquí, así sé que tendré suficientes.

- Susana, nadie va a quitártelos. Cómelos tranquila.

Esta niña es rara de verdad, mira que ocurrírsele coger todos y esconderlos debajo del mantel,.. Ya tiene trece años, no creo que sea una actitud muy normal a esa edad.

Insistí a Azucena para que la invitase a su cumpleaños, aunque no son muy amigas. Me da pena la pobre siempre cambiando de residencia, viviendo en un cuartel y sin su madre.

A saber lo que hace su tía con ellos, dicen que está con el padre y que no se preocupa por los niños. Siempre tan pintada, y todo el día en los bares. Pobres niños.

Diré a Azucena que la invite a dormir una noche en nuestra casa, para que al menos vea cómo vive una familia normal.

jueves 29 de abril de 2010

Capítulo 5: Desenlace


A mí ya me da igual todo, he vuelto a tener bronca con mi padre y con mi tía. Ya sé que mis notas no son para celebrar, pero ya les he dicho que no quiero estudiar. Me buscaré un trabajo y me iré de casa. Ésta es la última mudanza que haré con ellos. Estoy hasta las narices de que se metan en mi vida. Ya soy mayorcita y sé lo que quiero.

- Susana, ¿a qué hora vendrás?

- No me esperéis, esta noche volveré tarde.

- Pero, !Susana!. Eres una cría, no puedes pasar la noche fuera.

- Tía, que no me marees. Que Dani da una fiesta en su casa y nos quedamos unos cuantos.

- ¿Pero quién es Dani?

- Joder, pues Dani; un amigo.

- No le conocemos.

- Un compañero de clase.

- Tu padre no está aquí, pero no le parecería ni medio bien que salieras hasta tan tarde.

- Déjame en paz. Ya volveré.

La noche tiene buena pinta, los padres de mi amigo no están en casa y han preparado una fiesta cojonuda. Hay bebidas, porros, algún tiro. Y muchos chicos, nos lo vamos a pasar de la hostia.

No sé bien quién es el amigo de Dani, pero me gusta y me ha propuesto que vayamos a otro sitio, qué coño, por qué no.


Hoy nos ha dicho la profesora de séptimo que Susana, la niña que estudió dos cursos con nosotras ha muerto. Nos hemos quedado de piedra. Al parecer murió quemada en la cama, se debió dormir fumando, y cuando entraron a por ella ya era demasiado tarde.

La recordaré siempre con su sonrisa descarada escondiendo bocadillos debajo del mantel.



¿Un huevo o dos?

jueves 8 de abril de 2010

La semana pasada estuve comiendo en "Casa Tino", es un local pequeño, sin ventanas, sólo la puerta pequeña comunica al local con el exterior. Se encuentra en la zona histórica de Valladolid detrás del Ayuntamiento. La primera impresión, que está cerrado; sin luces y con la cortina echada. Unas pocas mesas, como para 20 comensales con manteles de cuadros alrededor de una cocina abierta es todo lo que se muestra. Atendiendo un matrimonio de edad avanzada que regenta el negocio desde no se sabe cuándo. Hay que reservar para poder comer allí, yo tuve suerte, el grupo que esperaban llegaba tarde; nos hacían un hueco si no alargábamos la sobremesa.El señor Tino con pocas palabras nos explicó el menú, ensalada de la casa, fritos de cocido, huevos con puntilla y patatas fritas artesanas, de postre canutillo de crema. Y eso nos sirvió. La única elección a parte de la bebida, si queríamos un huevo o dos. Llevan años de negocio próspero vendiendo huevos fritos con patatas. Los fritos de cocido, el mejor tocino que he comido nunca.El que vale, vale.

Reflexiones en penunbra

lunes 5 de abril de 2010

Cuando se apagaron los fluorescentes el silencio era casi total. Sólo el zumbido del proyector podía escucharse. Por fin las imágenes empezaron a desfilar ante nuestros ojos. Y con ellas los chasquidos rítmicos al paso de cada diapositiva. Son bonitas las células aumentadas convenientemente y correctamente tintadas. Los fucsias, rojos, naranjas iluminaban nuestras caras a saltos de luz.Todos los ojos miraban al frente y se escuchaba con atención. Todos los ojos menos los míos, que contemplaban la siguiente remesa de químicos, destino al que yo era ajena; absorta, divagando sobre cómo serían sus vidas y la mía, en unos años.

Visión voraz

sábado 3 de abril de 2010

La mirada fue suficiente,
con tus ojos cruzando los míos,
ambos fuimos claros:
querernos, sin amarnos.
Los pétalos amarillos brillantes
bailaron con el viento,
sólo de verlos así
no pude evitarlo: me los comí.

Comí tantos como fui capaz
hasta que apareció el dolor.
Siempre supe que sería así
pero no los supe ignorar,
esta es mi sumisión
a la visión boraz.

Sangre

martes 30 de marzo de 2010

Con sus ojillos azules muy abiertos y completamente irritados por las pruebas, nos miraba aterrorizado. Cogido por las patas traseras y la cabeza colgando se sacudía con violencia, como si sospechara lo que se le avecinaba. Una inyección de anestesia caducada no fue suficiente para adormecerle. Otra mano le sujetó por las orejas, poniendo su cuerpo tenso. Una cuchilla atravesó su cuello y entre espasmos se vació de sangre que fue recogida en un vaso de precipitados. Por fin su cuerpo repleto de tumores dejó de moverse.


" ...continúas teniendo esa horrible sensación de sangre entre tus manos".

Una cuestión de orden

jueves 25 de marzo de 2010

Mi mundo tiene un orden diferente, no veo las cosas como la mayoría. Arriba, abajo, derecha, izquierda. La angustia que genera no entender, no recordar el orden de las demás mentes. Cuando hablo todo es fácil, las palabras tienen sentido y las cosas encajan a la perfección, sé lo que tengo que decir, la palabra exacta en en momento perfecto, describen mis pensamientos tal y como yo deseo; todos perciben la realidad tal y como yo la entiendo. Qué trabajo no valorado cuando esas palabras tan fluídas tienen que ser escritas, porqué la b, p, q, d se parecen tanto, porqué 6,9,o 2,5, están tan cerca.
Qué pensamiento maligno se obceca en que las vea tan iguales cuando significan tan distinto. Ahora sé que soy yo la diferente, y que dejaré más tiempo y trabajo en ver lo innato para los demás. Que en su día fue difícil lo fácil, que las cosas giran en el espacio de forma endiablada. Y lo peor, que después de años de adiestramiento más o menos satisfactorio me enfrente otra vez a lo mismo; a la impotencia, de que todo tiene un orden en el mundo; a la injusticia, de que a algunos se nos escapa.

sábado, 15 de mayo de 2010

Globalización

domingo 21 de marzo de 2010

En la sala de espera de urgencias a las nueve de la mañana, tres pacientes. Un niño con un brazo dislocado, una niña con tos muy fea y yo con un dolor de oídos terrible. Acompañantes: con la niña su madre y su abuela, las tres iguales; con el niño, su madre; yo, sola. Nacionalidades el niño portugués, la niña colombiana, yo española.
La abuela colombiana conmovida por el niño portugués, pregunta a la madre que qué le pasa, y la madre con castellano dificultoso explica que al niño se le disloca un hombro desde que nació. Comienza así una conversación entre ellas, tortuosa por los acentos. La madre portuguesa no entiende ni habla bien castellano y menos el castellano que habla la abuela, al parecer recién llegada de su país. Yo estoy de espectadora, miro y escucho con curiosidad, todavía me veo de intérprete pues entiendo con cierta facilidad a ambas. Pero lo más chocante pasa a ser el contenido de la conversación. La abuela sabe un remedio para el niño portugués, infalible, hay que matar una gallina, o paloma en su defecto; abrirla y cuando esté todavía caliente colocarla en el brazo del niño, para que la sangre le cure. Con cinco horas es suficiente, conviene eso sí entablillar el brazo con la gallina para que el niño no lo mueva.
Ella sabe que funciona porque a su sobrino le pasaba en una pierna, y en el pueblo mataron a un burro y le abrieron para meter dentro al sobrino y con el calor de la sangre se curó; ya tiene 25 años y está perfectamente. Pero claro, aquí en España ya no matan burros (con pesar). No sé quién tiene los ojos más abiertos, si la madre portuguesa o yo.Me llaman para atenderme, no tengo otitis sino una luxación de mandíbula. Antiinflamatorios y al especialista.Paso corriendo por la sala de espera, no sea que la abuela sospeche mi dolencia y quiera ayudarme.

Una falda

miércoles 17 de marzo de 2010

Hoy me han regalado una falda. Una falda muy corta y negra; de la talla 36.
Tiene muchos pliegues y una hebilla plateada. Me sienta perfectamente, como si la hubieran hecho para mí.La primera vez que vi una igual fue el invierno pasado, en una tienda de diseño de Valladolid.
Recuerdo ese día perfectamente. La vi en un escaparate y aunque había montones de ropa que hubiera podido comprar, yo sólo quería esa falda. Entré a probármela con mi marido y una amiga. Todos coincidíamos en que era perfecta para mi estilo original y cuerpo menudo. Me paseé con ella puesta por la tienda por mucho tiempo y estaba decidida a comprármela, hasta que supe su precio; desorbitado para mi economía.No pude gastarme aquel dinero en ella y con todo el pesar de mi corazón la dejé allí bien doblada después de decir al dependiente que moralmente no podía gastarme tanto dinero en una falda por muy bonita que fuera.
Hoy me han regalado una falda. Una falda muy corta y negra; de la talla 36. Una de las personas más especiales de mi vida a la que quiero desde hace más de 30 años me ha regalado una falda. Ha venido 5 minutos dejando el coche en doble fila antes de volverse a Valladolid, para dármela. Después de un fin de semana terrible decidiendo su futuro, en lo que reconozco también tengo algo que ver; como tenemos que ver la una con la otra en las cosas importantes y triviales de nuestras existencias desde el principio.
Ayer vio la falda de nuevo en otro escaparate, entró a probársela y me la compró. Acaba de marcharse y aquí estoy llorando con mi falda. Jamás podré agradecerla lo que ha significado en mi mundo, y la alegría que supone para mí saber que seguirá ahí por siempre. Te quiero mucho.

El mago y la hechicera

domingo 14 de marzo de 2010

En dos montañas no muy distantes vivían un mago y una hechicera. El mago en su montaña se dedicaba a realizar sus labores, rodeado de sus gentes. La hechicera por su parte habitaba su mundo practicando conjuros. Todo parecía transcurrir con cierta cadencia y normalidad.
La hechicera y el mago pese a su cercanía no sabían de su existencia, hasta que un día ella tuvo noticia de la obra del mago. Visitó de manera furtiva sus territorios y dejó pistas de su presencia para comprobar si el mago era tan bueno como parecía. El mago se percató rápidamente de la visita inesperada y pronto comenzó a investigar a su vecina. Le pareció una hechicera competente y se apresuró a hacerla saber de él. Ella le estaba esperando. Tras un breve intercambio de correspondencia la hechicera invitó al mago a su montaña, y éste no dudó en acudir a su encuentro.
El mago pudo comprobar en su visita que la hechicera no era un hada, con varita y vestidos de tul; ni tampoco una bruja, no tenía verrugas ni utilizaba la escoba. La hechicera tuvo la oportunidad de constatar que el mago era efectivamente capaz de contradecir las leyes de la naturaleza.
Desde aquel instante el mago quedó hechizado y la hechicera vivió la magia.Los habitantes de las aldeas contiguas todavía descubren misteriosos cambios en la naturaleza en las noches en las que juegan a embrujarse mutuamente cada uno desde su montaña.

viernes, 14 de mayo de 2010

Azul noche

lunes 8 de marzo de 2010

El lúgubre paso del río por el más oscuro tramo del cauce. El tumultuoso correr del agua. La ladera tupida de sauces machos que concluye en el precipicio hacia el lecho. En el margen opuesto una cabaña rodeada de robles de hojas marcescentes en ocres. Las piedras azules interrumpiendo el paso de la corriente, formando remolinos. El baile agitado de los peces justo en el borde de la cascada. Las sombras de los perfiles intrincados de ramas reflejadas en el agua, Un cielo azul marino, negro, de nubes negras. Discretos rayos de luna iluminando la escena.

De cena

viernes 5 de marzo de 2010

Camino por mi ciudad cargada de mochilas mientras me preocupo porque no se me vuelen los niños, que no llevan mochilas. Como siempre voy mal de tiempo. Intento aumentar la velocidad del grupo, con un éxito discreto. Por fin nos acercamos a la calle en la que vive mi amigo. No estoy nunca segura de su dirección y mira que he estado veces en su casa. Parece que este viaje he acertado, por fin hay algo distinto en su portal que lo distingue de los demás; han puesto un portero automático que parece una nave espacial en azul. Es terrible pero diferente.
Llego, buenas noches, los niños están encantados de verse, nada menos que cuatro entre 4 y 6 años. Me instalo en la habitación de mi amigo, hoy le toca dormir en el sofá.Voy a los dormitorios de los enanos, vacío las mochilas, qué detalle, casi no he olvidado nada imprescindible. Llamo a los niños, a los míos y les pongo el pijama de forma acelerada para evitar todo el trabajo posible a mi amigo. Dejo la comida que traigo en la cocina, al menos no tendremos que cocinar en todo el fin de semana para los mayores.
Se acerca la hora a la que he quedado, mi hermana no llega. Empezamos a preparar la cena de los nanos, un kilo de patatas fritas y salchichas, el éxito está asegurado. Por fin llega mi hermana, abro la puerta y le digo hola y adiós.
No se a qué hora volveré pero llevo llaves y tengo permiso, a disfrutar tocan.

Calor

sábado 27 de febrero de 2010

Salí de su casa como a las diez de la noche, todavía había claridad en el cielo aunque la noche estaba a punto de caer. Era una de esas noches de verano sofocantes, de las pocas que recuerdo de aquella estación. La temperatura se hacía más llevadera por el soplo de una suave brisa. Me encontraba demasiado agitada para volver a mi casa y como no me esperaba nadie decidí caminar. Anduve no sé por cuánto tiempo sin rumbo. Recorrí toda la zona en expansión de la ciudad hasta llegar a la orilla del río. Y continué andando pareja a éste, primero por una zona urbanizada, más tarde por un camino sin asfalto, avancé por una senda cada vez más estrecha y accidentada. Iba absorta en mis pensamientos sin percatarme de que hacía tiempo que me encontraba rodeada de oscuridad. Necesitaba cansarme y el paseo no era suficiente, comencé a correr. Corrí todo lo que era capaz, hasta quedarme sin aliento. En el momento en que comencé a sentirme mareada, paré. Busqué en las llamadas de mi teléfono y pulsé el botón con su nombre. Le dije que no debía haberme marchado, que me preparara un baño caliente, que cuando supiera dónde estaba y cómo volver, lo haría a su casa y no a la mía.

Un accidente laboral

martes 23 de febrero de 2010

Hace ya muchos años, como 15, una técnico de laboratorio tuvo un desgraciado accidente. Introdujo una muestra de zumo de naranja con la intención de aislar sus proteínas, dentro de una probeta en la vaina de una centrífuga que estaba abierta; alguien la había cortado de forma premeditada. Cuando comenzó a girar a las revoluciones deseadas la probeta se desprendió con fuerza de la centrífuga, golpeó la mesa del laboratorio y saltó por los aires. Se hizo mil pedazos que acabaron estrellándose en la técnico. Muchos cortaron la piel de su cara y manos. Uno de los pedazos atravesó con más fuerza el dedo pulgar de su mano izquierda.Pronto la técnico se dio cuenta de que algo iba mal en su mano, el jefe de laboratorio llamó a una ambulancia y tras horas de espera el cirujano plástico confirmó su sospecha, el tendón estaba roto y se operaría de urgencia al día siguiente a primera hora.
En el hospital no se podía fumar, pero de hecho todo el mundo que fumaba lo hacía en una escalera de servicio poco transitada, incluyendo al propio personal del Centro. Fue allí donde conoció a Fernando. Ella estaba ingresada en la segunda planta, él en la tercera. En aquella escalera "la botones", apelativo que recibió en la planta por la curiosa intervención que un cirujano inspirado decidió practicarla en el quirófano, pasó largas tardes con Fernando. Nunca hablaron de grandes cosas pero ella encontraba algo especial en él. Un día antes de recibir el alta una auxiliar se presentó con un dibujo de Fernando en su habitación. La botones no dudó en pegarlo en su cabecera, todo el personal comentó su belleza y supieron de su autor. Cuando recogía sus cosas la botones quiso despedirse de su nuevo amigo, pero no pudo. El ala izquierda de la tercera planta era de acceso restringido para visitas, era la zona de internos de psiquiatría.
Adiós Fernando, un beso.

Existe

sábado 20 de febrero de 2010

Pasear por sus calles estrechas y retorcidas colina arriba con la tenue luz de las farolas.Sentir el frío insolente en la cara por las aceras vacías.El silencio sepulcral inundándolo todo, nada que me distraiga.Sentirse parte de esta historia, y de la leyenda.Torres simétricas que cuentan construidas fueron por disputar un amor de final trágico.Tumbas de amores imposibles, que desesperan.La casa más azul imaginable, de balcones forjados.El ladrillo rojo, salpicado de blanco y verde esmeralda
.Atravesar el puente de piedra blanca, que parece hecho sólo para que yo lo cruce para buscarte.La paz del que no espera, porque tras las colinas, no hay nada.

martes, 4 de mayo de 2010

Madres e hijas

miércoles 17 de febrero de 2010


- Hola mamá, te llamaba para ver si puedo llevarte esta noche a los niños
.- ¿Vas a salir?
- Sí
- ¿Con quién?
- Con un amigo
- No sé porqué te separaste de tu marido, era un hombre tan bueno...
- Yo no me separé, él me dejó mamá
- Y por eso andas ahora con cualquiera
- Mamá sólo quiero saber si puedes quedarte esta noche con los niños
- Por eso te dejó tu marido, porque tienes la cabeza llena de pájaros. ¿Qué pensaría si se enterase de lo que haces? ¿Que hoy vas a dormir con él?
- Es mi exmarido, y no es asunto suyo . Además no creo que le importase, dudo que desde que me dejó haya dormido una noche sólo.
- Yo nunca os dejé a vosotros para salir una noche que no fuera con tu padre. Pobres niños, con una madre así.
- Mamá también hiciste cosas que yo nunca haría
- O sea, que vas a salir con ese vago
- Mamá, no es un vago
- Cualquier hombre que sale con una mujer divorciada y con hijos es un vago y un vividor.
- Mamá , sólo quiero saber si puedo llevarte a los niños esta noche
- A mí no me grites, seguro que a él no le gritas
- ¿Ahora te preocupas por el vago?
- ¿Ves, tú misma le llamas vago?
- Es igual mamá . No hace falta que te quedes con los niños porque no voy a salir
- Pero si no sales casi nunca. ¿Cómo piensas rehacer así tu vida? Y cuando los niños crezcan , ¿qué?, ¿te quedarás sola?
- Adiós mamá
- Bueno, aún no me has dicho a qué hora los traerás. ¿Hija, hija?
- Pi, pi, pi...
-Desagradecida, encima ni se deja ayudar...

lunes, 3 de mayo de 2010

Caída de ojos

lunes 8 de febrero de 2010

Yo soy una mujer normal, pequeña, ahora delgada. Morena y con ojos grandes y almendrados, estos ojos míos han estado treinta años escondidos detrás de una gafas de miope con lo que la verdad, nadie nunca reparó en ellos. Pero como la ciencia avanza que es una barbaridad resulta que ahora veo perfectamente sin gafas. Tengo una nariz de tamaño razonable, y con el tabique ligeramente desviado por un golpe. No soy guapa, tampoco fea. Pero desde hace ya bastantes años me he dado cuenta de que tengo un cierto atractivo, que seguramente está más basado en mi actitud que en mi físico. Soy consciente de ello, pero por principios éticos nunca lo he utilizado con fines comerciales, no me parecía correcto; según me voy haciendo mayor me estoy volviendo más práctica y menos idealista.El sábado fui a comprar verduras al mercado, no suelo hacerlo nunca. Y fui bien vestida, peinada y maquillada; no suelo hacerlo nunca. Y la verdad es que estaba mona. Me paré en un puesto atiborrado de gente y vi unos puerros con una pinta estupenda y a buen precio. El dependiente me miró y me dijo que tenía unos ojos preciosos; y en vez de lo acostumbrado en mí, puse mi mejor sonrisa y con una melosa caída de ojos coqueteé con él y le pedí dos manojos. Me atendió discretamente antes que al resto de la clientela y me puso los mejores; insistiendo en lo guapísima que era.Sigue sin parecerme bien, pero por una vez en la vida comprobé que todo puede ser más fácil empleando ciertas artimañas, que la vida ya es bastante complicada como para no facilitársela uno de vez en cuando, si es posible.

Esta casa no

domingo 7 de febrero de 2010

Esta casa no se cae,porque tiene buenos cimientos,porque pese a su apariencia frágil es robusta,porque las casas colindantes son igualmente estables y están lo suficientemente cerca,porque necesita reformar el tejado y yo me encargaré de ello,porque cada día abriré sus ventanas y el aire fresco correrá por sus estancias,porque no está en venta para que nadie pueda abandonarla,esta casa no se cae,porque no me da la gana.

Modistas

viernes 29 de enero de 2010

Modistas

La vecina del segundo izquierda tiene el pelo blanco, completamente blanco. Es así desde que la recuerdo, muy alta y delgada, muy delgada. Los años han ido encorvándola y viste de forma desaliñada, sin cuidado. Es educada en el trato, pero seca y cortante, elije con cuidad con quién se relaciona. Pero no siempre fue así.
En su juventud era una mujer atractiva y coqueta; competía con sus hermanas para ver quién iba mejor peinada, llevaba los tacones más altos o la falda más corta. Paseaban las tres por el pueblo levantando pasiones entre los vecinos y desaires entre las vecinas. Llegado un día Teresa se decidió por un muchacho de su edad, alto y bien plantado. Se ennoviaron y su madre, cabeza de familia con tres hijas casaderas y un marido fallecido, dio el visto bueno a la relación. Teresa junto a su madre y hermanas, se ganaba la vida cosiendo. Y a ello dedicaba los días hasta las ocho de la tarde en que Juan pasaba a buscarla para pasear por la calle Mayor del pueblo. Todo parecía transcurrir con normalidad. Con el tiempo Teresa empezó a sospechar que su relación con Juan era un tanto anómala, Juan nunca aparecía a buscarla antes de las ocho, ni siquiera para acompañarla a escuchar misa los domingos. Cuando Teresa le increpó sobre la situación, sus respuestas eran siempre evasivas y cansada de tanto oscurantismo decidió dar por zanjada la relación.
Mientras, su hermana pequeña, Lourdes, se casó con un mozo de Bilbao que conoció en fiestas y se fue a vivir allí con su recién estrenado marido. La mayor, Azucena, viendo que el taller de costura no daba para vivir con la prosperidad a la que aspiraba, se fue a Burdeos a servir en una casa y tratar de mejorar su posición social aprendiendo francés y modales refinados.
Se encontró así Teresa sola con su madre y decidió comprar el piso en el que ahora vive y dejar la casa arrendada demasiado grande ya para las dos. Los años pasaron rápidos, dedicada noche y día a coser para poder pagar su piso. Decidió voluntariamente no volver a tratar con ningún hombre, decepcionada por su relación fallida. Su madre al avanzar en edad se fue dedicando a las labores del hogar y apenas ayudaba a marcar patrones o sobrehilar, Teresa por su parte era incapaz de cocinar nada, preocuparse de la intendencia, o realizar labor alguna del ámbito doméstico.
Cuando su madre falleció, se encontró Teresa, con un piso pagado, una jubilación inminente, una mísera pensión, ninguna idea de cómo llevar una casa y sola; muy sola.
miércoles 3 de febrero de 2010

La pequeña Lourdes

Cuando Lourdes decidió irse con su marido a vivir a Bilbao, no sospechó nunca la vida que le esperaba. Como el resto de los emigrantes se encontró allí con una ciudad en expansión, que crecía de espaldas al monte y de costado al mar, de forma rápida y atropellada. Alquilaron una vivienda pequeña en un barrio a las afueras, con vistas a la carretera. La ropa jamás volvió a ser blanca y el cielo fue siempre gris, pero el trabajo no faltaba. Su marido trabajaba en una fábrica de cacerolas, a turnos, más las horas que metía por obligación; apenas aparecía por casa. Pronto Lourdes se encontró con dos hijos, que aprendieron a vivir en Bilbao y a sentirse de allí. Koldo abandonó pronto la casa de sus padres para irse a vivir con la novia y Ane, decidió estudiar industriales y se quedó en casa.Más o menos en esa época Lourdes empezó a encontrarse mal de salud, su familia lo achacaba al dolor que la produjo la muerte de su madre, pero como Teresa sospechaba había algo más, a los pocos meses la noticia estaba confirmada, tenía cáncer y bastante avanzado. Ane y su padre se dedicaron a cuidarla hasta que murió. A falta de unos pocos meses de que Ane terminara sus estudios su padre tuvo un accidente de coche que le dejó graves secuelas, terminó la carrera como pudo y se pasó meses dedicada a su padre. Finalmente Ane se quedó sola en Bilbao, muy sola.Su tía en el pueblo le ofreció su casa y Ane, que no tenía muchas más opciones, aceptó. Mi modista favorita aprendió a cocinar, a llevar una casa y a ser una madre. Hoy se desvela por Ane y ahora que por fin ha encontrado trabajo viven con cierto desahogo. Teresa asiste a cursos de enseñanza para adultos, y a clases de informática a sus y tantos años, de vez en cuando nos manda correos y está como siempre decidida a vivir su vida. La última vez que nos vimos en el descansillo me contó que le habían diagnosticado Alzheimer y me advirtió que me cuidara de los hombres o tendría problemas, ella es así. Cuando ya no esté habremos perdido a una mujer muy especial, lo sentiré mucho. Todavía guardo ropa que confeccionó con sus manos.
jueves 4 de febrero de 2010

Teresa

Ahora que veo mi vida con cierta distancia, empieza para mí la época de balances, mientras mi cerebro sea capaz; me encuentro recordando el transcurrir de mi vida.No he olvidado a mi único novio, al principio era un recuerdo constante y una fuente de insatisfacciones infinita. Con el tiempo se convirtió su ausencia en algo cotidiano, con lo que compartía mi vida. Claro que me hubiera gustado formar una familia como mis hermanas. Y tener un hombre a mi lado en las noches largas, sobre todo en mis años de juventud, en los que el cuerpo todavía mandaba mucho. Pero él no era de fiar y yo lo sabía. Cuando empecé a volcarme en mi trabajo no sólo para olvidar, si no porque necesitaba el dinero; todo se fue haciendo más llevadero. El agotamiento del cuerpo dicta a veces. Tampoco hubiera sido fácil conocer a nadie más, siempre encerrada en casa y con visitas exclusivamente femeninas. Canalicé toda mi energía en coser y era la mejor, supe del mundo por mis clientas, a las que elegí por su carácter. Si no me gustaban, no cosía para ellas, y así se lo hacía saber en su momento; con los años muchas de ellas acabaron por ser amigas, y las vi envejecer conmigo, nacer a sus hijos, a sus nietos, vi morir a sus madres. En años sólo salí a la calle para ir de entierro.He sido descarada y un poco déspota, he prescindido de las correcciones sociales. He vivido según mis principios y no puedo decir que no haya sido feliz. Ahora con mi sobrina en casa he descubierto la sensación de que alguien me necesita, y asumido responsabilidades que apenas intuía. Sólo me queda esperar con serenidad la muerte.
viernes 26 de marzo de 2010

Juan

Me llamo Juan y tengo 50 años. Hoy he conseguido por fin zanjar la deuda que tenía heredada de mi padre. Nunca debió hacer negocios con el señor Anselmo, mi madre se lo dijo cien veces. Pero mi padre no escuchaba, nunca escuchó a nadie. Siempre hizo su voluntad y ni mi madre ni yo pudimos evitarlo. Construir una explotación ganadera de aquella magnitud en estas tierras y sin saber nada del negocio era, sin más, una sandez. Pero el señor Anselmo supo engatusarle, y consiguió que mi padre firmara aquel contrato. La vergüenza que pasamos mi madre y yo cuando descubrimos que el negocio ni siquiera era real. A mi padre le costó la vida, y mi madre y yo tuvimos que mudarnos a otro pueblo para no afrentar la risa de los vecinos. Durante años tuve que mantener dos trabajos. Un sueldo iba saldando la deuda del señor Anselmo y con el otro malvivimos mi madre y yo. Todos los días trabajé hasta las ocho de la tarde de forma clandestina durante estos años, en asuntos turbios. No me pesa nada de mi pasado, porque sé que hice lo que tenía que hacer. Nada con la excepción de Teresa. Nunca conocí mujer igual, qué ímpetu por la vida, qué carácter, y qué elegancia. No pude admitir mi vergüenza ante ella. Todavía me pregunto si se acordará de mí.

Listados

lunes 25 de enero de 2010

Alba se despertó pronto aquella mañana, como siempre. Pensó en las tareas asignadas para el nuevo día, y lo que es peor, pensó también en las que le gustaría hacer. Contempló horrorizada desde su cama que las dos listas apenas coincidían. El día, que comenzó pronto, sería una vez más insuficiente. ¿Cuántos días insuficientes puede soportar un alma?, ¿y un cuerpo?. Alba cerró de nuevo los ojos, y decidió dormir para siempre.

La señora Isidora

viernes 22 de enero de 2010

La señora Isidora siempre fue muy particular. Vivía desde que yo tengo noticia en un pueblo de la Rioja, pequeño pero animado. 

Su casa estaba en el centro del pueblo, frente al castillo y por su jardín corría un riachuelo truchero de poco cauce y aguas heladoras. Desde los dormitorios se oía el transcurrir del agua que arrullaba a la hora de conciliar el sueño. 
Era una casa modesta de dos plantas y por lo que recuerdo de techos muy bajos, lo cual no era mayor problema dada su estatura, y la mía. El suelo desnivelado te obligaba testarudamente a recorrer ciertos caminos dentro de ella. Una salita, dos dormitorios la cocina y el baño, en la planta principal, y las cuadras abajo.
La señora Isidora vivía en su casa con su marido y sus dos hijos de forma austera, rozando la necesidad.
El hijo mayor de nombre Isidoro como su madre, encontró una muerte fortuita con 17 años, envenenado al comer manzanas robadas del árbol de un vecino. José su segundo hijo cuando volvió de la guerra descubrió no sin asombro que su padre ya no vivía allí. 
Dice la leyenda que la señora Isidora le preparó la maleta y nunca más se supo. La convivencia entre madre e hijo tampoco fue boyante y terminó poco más o menos como la del padre, le preparó la maleta y a la calle. La diferencia es que a su hijo le echó con una mujer, dos hijos y otro en camino. 
Creo que más o menos así se explica cómo mi padre acabó viviendo en una cuadra en la parte vieja de Miranda con sus padres y hermanos.
La señora Isidora continuó con su vida en solitario; su corta pensión y el alquiler de sus tierras no daba para alegrías así que decidió arrendar una habitación a veraneantes de Bilbao. En su casa se alojaron las primeras que pasearon en pantalones para mayor escándalo de los autóctonos.
Roberto, el mediano de sus tres nietos, que era el ojito derecho de la abuela, también pasó largos veranos en su casa, veranos repletos de aventuras, gatos que pescaban truchas y las traían a casa sin cabeza para la cena y tardes dedicadas a la pesca de cangrejos. 
Según avanzaba en edad la señora Isidora dejó de admitir pupilos en su casa y allí vivió recibiendo esporádicas visitas de su nieto primero y de su biznieta más tarde. Cómo me gustaba el chocolate para diabéticos de mi bisabuela, y lo que disfrutaba yendo a regar los chopos cuando la visitaba con mi abuelo materno, señor que al que mi bisabuela trataba más y mejor que a su hijo. Con el tiempo pasé a ser su favorita. 
Todavía recuerdo la cara de estupefacción de la familia cuando conté que me había dado mil pesetas por coserle una liga. Nadie recuerda que ninguna otra vez diera nada ni a su hijo, ni a sus nietos, ni a ningún otro biznieto.
Una mañana nos llamó desde el pueblo para advertirnos de su cambio de domicilio, se había apuntado ella sola a una residencia de ancianos de Logroño y estaba a punto de coger un taxi para mudarse a sus 90 primaveras. 
A los 5 años murió una tarde después de comer, sin haberse quejado nunca de ningún achaque, ni haber estado jamás ingresada en ninguna ocasión. A mi abuelo, su hijo le enterramos años antes, ella no acudió al funeral por motivo de su edad. Semanas después de su muerte fuimos todos los nietos y biznietos, y pasamos en aquella casa la única noche que recuerdo allí, a los pocos días la casa se puso en venta. 
La compraron unos veraneantes de Bilbao, la primera reforma que hicieron fue subir el tejado medio metro.