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lunes, 19 de abril de 2010

Cosas de niños

martes 19 de enero de 2010

- Mamá, ¿los opas son más viejos que los abuelos?.

- Pues sí cariño

.- Entonces se morirán antes

.- (Con cara de asombro) Bueno, nunca sabemos cuándo moriremos, pero es probable que ocurra así.

- Ya, pues los opas cuando se mueran, no van a ir al cielo.

- (Perpleja) Pero, ¿por qué dices eso?

- Porque los opas son reales y el cielo es imaginario.

Jamás en mi vida hablé con él de nada relacionado con la existencia del cielo, ¿de dónde habrá sacado eso?


- Mamá, he pensado mucho sobre cómo es el tiempo

.- ¿?- Ya sé, el tiempo es triangular.

- ¿?

Éste viaje sí averigüé el origen de semejante comentario. Había visto un reloj de arena. Buff, qué descanso

Maniáticos

jueves 14 de enero de 2010

Todos tenemos nuestras costumbres, rituales, manías; creo que son las que nos proporcionan cierta estabilidad en nuestro mundo inestable. No podemos fijar muchos parámetros, pero los que nos dejan, esos, los fijamos.Nos levantamos por la mañana, en el mismo sitio de la cama, hasta los que dormimos sólos, quién no se ha encontrado con una nueva pareja y se sitúa en el dilema de que quiere utilizar nuestra posición, -no cariño que es "igual", pero no lo es.Y nos vamos al baño, tenemos dos pero utilizamos siempre el mismo, - es que está más cerca, o -es que tengo allí mis cosas, ya ya.Y vamos a trabajar, los que lo hacen en autobuses de empresa se sientan en "su" sitio. Que no haya uno nuevo y se siente en él una parada antes de la nuestra, qué contrariedad, nos dan ganas hasta de decírselo, pero claro, no lo hacemos. Yo, que voy en coche, le dejo , si es posible en el mismo sitio del parking público y eso que cuando llego está casi vacío, si llego tarde ya no está mi sitio, mmm.De tener un puesto fijo en el trabajo se encargan nuestros jefes, !qué descanso!.Y a comprar, -¿a quién se le ha ocurrido redistribuir los productos en los estantes del super?, - ¿y sin consultarnos? Pues qué graciosos, seguro que hay una estrategia de ventas detrás, pero qué graciosos.Podía escribir horas, pero os lo dejo a vosotros. Me fascina la naturaleza humana.

Nastenca

miércoles 13 de enero de 2010

Me siento a gusto a tu lado, tu compañía ha sido el consuelo que necesitaba. Acompañaste a mi soledad en estas noches blancas. Sé que me aprecias, y al igual que yo, encontraste en mí alguien a quien querer. No he procurado otra cosa que hacerte bien desde que apareciste en mi vida. Puedo mirarte a los ojos y con la mirada limpia decirte que mereció la pena. Que tu huella en mi memoria será imborrable y que tendrás en mí una amistad. Pero no puedo engañarte, ha vuelto. Y me ha buscado. No deseo otra cosa que correr a sus brazos.
A, C.L.C. por presentarme a Nastenka

Cambio de vida

domingo 10 de enero de 2010

Ángel era distinto, nada tenía que ver con el resto de sus compañeros de taller. Se llevaba con ellos no sólo unos cuantos años, sino una generación entera. Pasaba las mañanas escuchando música imposible y molestando a todo el que le rodeaba con aquel ruido infernal. Su comportamiento era reprochable y su trato desagradable. No llevaba bien el halo de hipocresía que reinaba entre sus colegas, que empezaba de buena mañana con aquellas letanías de saludos interminables. Pese a su actitud, era respetado por todos, no había nadie más competente ni más brillante en toda la planta, todos necesitaban de su ayuda varias veces al día. En uno de sus cambios bruscos de humor le conocí. Me había solucionado asuntos laborales tantas veces como a cualquiera, quizá más dada mi torpeza, pero hasta aquel día no habíamos establecido un trato personal. Estaba inusualmente sociable y estuvo tonteando conmigo durante horas. Le invité a tomar algo a la salida del trabajo y aceptó. Nuestra primera cita fue memorable y nos intercambiamos los números de teléfono, quedamos varias veces hasta altas horas de la madrugada, eran días de vino y rosas.
Pasadas unas semanas me llamó a una hora inusual y me contó una historia terrible. Tenía problemas con las drogas y necesitaba dinero.Yo le dije que no le prestaba dinero para eso, y lo entendió. Quedamos alguna vez más para charlar pues estaba desesperado y con síndrome de abstinencia. Como no pagaba su deuda los traficantes le acosaban y dejamos de vernos, me temo que porque le seguían por la calle y tenía miedo que vinieran a por mí. Al final tuvo que contar la historia a su familia, y pidió un préstamo con avales para pagar. Durante semanas no hablé con él pero le observé atentamente. Todo el mundo en el taller destaca su mejorado carácter y se sabe que acabó casándose con una chica estupenda. Está más guapo que nunca y sigue ayudándome en el trabajo. Ahora es él quien se preocupa por mí, manteniendo eso sí las distancias.

jueves, 15 de abril de 2010

Otro día quizás

miércoles 6 de enero de 2010


Estaba como cada noche sentada en su despacho corrigiendo en el ordenador su última novela. Tan concentrada estaba que no advirtió su presencia.
Él se acercó cautelosamente y colocando las manos sobre sus hombros la besó en el cuello, estaba tan sexi con pelo recogido descuidadamente, con sus gafas para leer, y con el brillo de pantalla reflejado en su cara.Siempre trabajaba sin luz, pese a las veces que le advertí lo nefasto de esa costumbre para su vista.
Se sobresaltó ligeramente hasta que comprendió que era yo para avisarla de la hora. El trabajo continuaría al día siguiente.El niño estaba ya durmiendo y no había que madrugar excesivamente. Giró su silla y me abrazó de forma cálida rodeando mi cadera. Me besó en el pecho y comenzó a soltarme el cinto. Me desabrochó los botones y el pantalón cayó suavemente sobre mis zapatillas de casa. Ahuecó mi camisa y metió su cabeza por debajo, no encuentro nada más sensual que su aliento sobre mi pecho después de tantos años. Empezó a darme pequeños mordiscos alrededor del ombligo y comencé a sentirme relajado y a respirar de forma profunda y pausada.
De repente se encendió una luz en el fondo del pasillo, y se oyó:
:-Papáaa, agua.

Recogí mis pantalones caídos sobre mis zapatillas, los até de forma despreocupada y fui a la cocina a por un vaso de agua para Alejandro. Otro día quizás.

Campo visual

lunes 4 de enero de 2010

Ya no recordaba cuántas mañanas hacía que se despertaba contemplando su espalda. Cada amanecer al abrir sus ojos todo lo que alcanzaba su vista era aquel campo de piel blanca y suave. Sabía que nunca se cansaría de aquella sensación de paz y compañía. Las veces que había llorado sin que lo supiera rezando para que al menos eso fuera eterno. No hay nada como comenzar un nuevo día cuando se tiene la certeza de que uno ocupa su lugar en el mundo.

Peculiares

miércoles 30 de diciembre de 2009

He salido poco de este país nuestro, lo justo para intuir esta Europa nuestra de la que todavía somos tan diferentes en algunos aspectos. Hemos jugado a ser europeos durante un tiempo y nos hemos atrevido durante unos años a mirar cara a cara a nuestros vecinos después de muchos años.
Ahora que vienen malos tiempos descubrimos con estupor que hemos vivido en un sueño.No hemos sido capaces de elegir unos mandatarios que estuvieran a la altura de las circunstancias, quiero pensar que con todos los que somos sí había personas cualificadas, pero no hemos sabido encontrarlas.Hoy más que ayer haremos gala de nuestras peculiaridades y tendremos que utilizarlas para contrarrestar la incapacidad de nuestros gobiernos si queremos sobrevivir. Nosotros no pasamos por el aro de la economía en "A", seguimos manteniendo nuestro propio sistema que tan poco ayuda al estado, seguimos con las cuestiones tribales del trueque. Gracias a eso todavía comerán algunas familias españolas estas navidades.
Otra de nuestras peculiaridades tribales es nuestro concepto de familia.Como que no me imagino a los habitantes de nuestra generación europeos yendo a comer, o a vivir según toque con sus hijos a casa de los padres. Primero porque moralmente es impensable, y segundo porque ellos pusieron kilómetros e independencia de por medio. Sólo aquí parece razonable quedarse en el pueblo con la ristra de familiares a dos manzanas, que lo mismo nos invitan a comer que cuidan de nuestros hijos cuando no hay cole o se ponen enfermos.
Porque podemos aceptar que nuestros padres nos den la paga con 40 pese al asombro de nuestros vecinos. Ese colchón social que el estado es incapaz de mantener lo tendrá que poner la familia. A cambio de ésto tendremos que dar razones de la ropa o hábitos de vida que tenemos a edades impensables.La duda que tengo es si ésto será la pescadilla que se muerde la cola. No sé distinguir cual es la causa o el efecto de nuestra situación "peculiar".

Un pacto

miércoles 23 de diciembre de 2009


Un pacto es un pacto, habían quedado en tener una relación abierta. Sin obligaciones ni compromisos. Se verían siempre que lo desearan ambos pero no iban a caer en la rutina ni en el hastío. Después de meses conociéndose lo inevitable fue que se tomaran cariño.
Aquella semana ella le notó muy abatido y aunque él le dijo expresamente que prefería estar sólo, ella unilateralmente decidió visitarle y darle ánimos.
Cuando llamó al portero de su casa notó en él un tono extraño y sin explicaciones coherentes para no recibirla, por fin abrió el portal y ella subió las escaleras. Cuatro pisos de escaleras empinadas a buen paso y sin descansar tuvieron la culpa de que ella llegara sin aliento a su puerta. Eso y los nervios de saberse no esperada.
En el mismo momento que se cruzaron sus miradas ella supo que su visita no era una buena idea, pero ya era demasiado tarde. Todo había saltado por los aires en un segundo.Tras su amante se dibujaba el perfil de otra mujer. No se dijeron nada.
Ella bajó las escaleras ahora con parsimonia y solemnidad, sintiendo cada escalera por última vez, todavía sin aliento.

Epitafio

miércoles 2 de diciembre de 2009

Tu vida comenzó en un acto de voluntad eterno, pusimos toda la intención y todo el amor que teníamos buscando tu ser.No tardaste en aparecer y lo hiciste con decisión, nadie dudó un sólo instante de tu determinación y fuerza para estar en el mundo. Me llenaste de felicidad, y desde el primer instante en que supe de tu existencia te amé.Jamás he sentido tanto dolor como en el tiempo en que tuve que firmar tu no ser, y no pasa un día en el que no tenga un recuerdo para ti, que no tuviste ni nombre.
Donde estés, de tu mami para siempre.
7-6-2004

Mil gracias

miércoles 25 de noviembre de 2009

Despertaste mi cuerpo cuando dormía, cuando ignoraba incluso que lo tuviera. Despertaste más tarde mi mente cuando dormía, cuando hacía años que yo misma decidiera aletargar para que no confundiera la que era mi vida.
No me quisiste, ni dejaste que te quisiera. ¿Tanto amor tenías?. Sí, me permitiste asomarme a tu existencia, y parte de ella hoy sigue siendo mía.
Esta mujer que ahora soy, es en parte obra tuya. Que sepas que paso muchas noches muy tensas recordando cómo me poseías. Y que seguramente ahora habrá alguien celebrando lo que tú inspiraste, mi alegría.

Aúpa la paya

miércoles 11 de noviembre de 2009

Mi trabajo, entre otras cosas consiste en leer los contadores de agua de mi ciudad. Estos aparatos, en las casas modernas están centralizados en cuartos en los portales. En las antiguas suelen estar en las cocinas o en los baños. Pero en tres años creía haber visto ya de todo, (tras espejos, en dormitorios, en armarios roperos...) hasta que hará medio año me tocó una ruta de la Parte Vieja.
Las casas rondan los 100 años y obviamente se construyeron sin distribución de red de agua potable. Las tuberías entraron en ellas por donde Dios les dio a entender.Entré en un portal de una casa de tres alturas.
En el primero no vivía nadie así que seguí subiendo por la escalera sin luz y llamé a las puertas del segundo derecha e izquierda. La puerta del derecha se abrió tímidamente y una figura pequeña, oscura me dijo:
- Ahhhhhh
- Vengo a leer el contador del agua
- Ahhhhhhhh ...contador
- Sí ,el contador.
Viendo que la sombra, aparentemente femenina no estaba de mente presente sino de viaje psicodélico, y no entendía nada, me centré en la mano izquierda.Una gitana esta vez también sin luz me abrió la puerta. Para leer el contador, dije y con malos aires me hizo pasar. Yo muy educadamente pregunté que dónde estaba pues era nueva en la ruta y lo desconocía.
- ¿En la cocina o en el baño?,La gitana ya muy contrariada me decía, ahí señalando vagamente con la mano hacia la nada de un pasillo largo y oscuro.
- ¿Pero dónde?
- ¡Ahí joder!. Niñaaaa da la luz
.- Ya la he dado pero no funcionaaa. (Gritó la hija)
Por fin una tercera persona abrió una puerta de un dormitorio y se hizo la luz
.- Ahí coño, ¿es que eres tonta?
Y ahí estaba, a tres metros del suelo, en medio del pasillo, y mirando al techo, mi contador.Yo mido metro y medio mal medido, y ni alargando el brazo, ni con mi espejo podía ver su lectura. La gitana estaba ya muy enfadada y me miraba mal desde una cuarta por encima de mi cabeza. Solicité una silla o escalera y me gritó una vez más para decirme que en su casa no había sillas ni taburetes, sólo los sillones del salón.Por fin salió el patriarca y preguntó que qué era ese jaleo. La paya, que no llega, contestó la madre.
Y tuvo la idea del siglo, !Antoniooo aúpa a la paya!, por supuesto di un paso atrás antes de que pudiera tocarme. Y finalmente él leyó su contador y me dijo la lectura que anoté con celeridad, con ganas infinitas de salir de aquella casa.
Cuando se cerró la puerta, allí seguía la vecina del segundo derecha a oscuras en la puerta pensando en el contador. No se preocupe, dije, ya vendré otro día. Y salí corriendo del edificio para ver el sol y respirar la tranquilidad de un trabajo bien hecho.
Al día siguiente lo conté en la oficina y todavía dura el cachondeo, !aupá la paya!, me dicen cuando no alcanzo algo.

martes, 13 de abril de 2010

Su fe

miércoles 4 de noviembre de 2009

Estuve bastantes años siendo monitor de campamentos. Era otra forma de tener vacaciones y aunque se trabajaba mucho, me servía para estar con mis amigos, ponerme en forma y ganar además algo de dinero en mi época de estudiante.Las veladas contando historias en el fuego cuando los niños dormían, o las fiestas con la guitarra de fondo, quedarán para siempre en mi memoria.Uno de los veranos coincidí con Marta de compañera, al contrario que nosotros no tenía mucha experiencia y no pertenecía a nuestro círculo de amistades. Llegó sola con su mochila y su guitarra una semana antes de que empezara la temporada y enseguida se hizo un hueco entre nosotros. Nadie la esperaba con los brazos abiertos, pero supo ganarse nuestro respeto trabajando y demostrando su valía como persona. Era simpática y muy sociable, los niños la tenían bastante aprecio y yo también se lo tomé.Una noche, cuando los niños dormían ya, nos alejamos un poco del fuego y de los demás ,que como siempre estaban haciendo el ganso.Empezamos a charlar de nuestra vida y al rato Marta me preguntó si era creyente. Me sorprendió mucho la pregunta y contesté la verdad; que no era practicante pero sí creía en Dios.Ella me contó que creía en la comunión de las personas, que Dios era esa sensación que oprime en el estómago cuando estás con alguien que comparte algo contigo que te llena. Ese estado mágico que lo mismo se da entre dos en una cama, que en el silencio de una Iglesia, o en un concierto cuando todos alcanzan un nivel de complicidad tal que sólo hay un alma.Ese era el Dios de Marta, y me gustó tanto como ella. No volvió mas veranos de campamentos, y aunque hemos vuelto a vernos algún día, no volvimos a comulgar juntos desde aquella noche. Jamás intenté rozarla siquiera

Jueves

miércoles 21 de octubre de 2009

- ¿Sí?
- Ah, hola, ¿que me cuentas?
- Pues sí puedo, parece que me hayas leído el pensamiento.
- La verdad, es pura casualidad, acabo de organizarme hará 10 minutos.
- Bien, yo salgo a las 9, ¿te paso a buscar?
- Te dejo, que sigo liada. Hasta las 9, entonces.

A Rafa le hubiera gustado llevarme al cine aquella noche, pero a última hora de la tarde mi jefa me había ofrecido unas invitaciones para un concierto en Haro a puerta cerrada de flamenco-jazz. Así que le convencí para que fuéramos juntos al concierto. Rafa y yo teníamos una curiosa relación, nos veíamos de Pascuas a Ramos; y cuando quedábamos, cualquier cosa era posible. Desde una noche de sexo eterna, a una cena de colegas, o a larguísimas discusiones de economía mundial. La verdad es que me gustaba mucho, pero ya me había convencido de que lo nuestro nunca tendría ni pies ni cabeza, jamás sabría con antelación en qué acabaría una cita.

Cuando salí del trabajo me acerqué hasta su casa, y esperé a que bajara, junto a su coche. Como de costumbre, al saludarnos, no nos dimos ni dos besos, y eso que hacía semanas que no nos veíamos. Empezamos a charlar y cuando nos dimos cuenta estábamos entrando en el salón de actos. La sala estaba repleta de señores trajeados, el concierto estaba organizado para una convención de médicos de La Rioja. La mayoría lucían esas sonrisas que delatan que el tinto de la cena había sido de su agrado.

Me sentí bastante incómoda porque cuando salí de casa a las 4 de la tarde, nada hacía presagiar que aquel jueves acabaría en una convención, yo estaba sin duchar desde la mañana, y mi ropa no era en absoluto la adecuada, pero allí estábamos.

Cuando empezó a sonar la música, lo olvidé todo; el grupo era buenísimo y la velada prometía. Según abanzaba el concierto, empecé a fijarme en el batería, era un músico brillante y tenía unos ojos negros que no pude dejar de mirar. Estábamos en segunda fila y él empezó a fijarse en mí; la verdad es que era fácil, apenas había más mujeres en la sala.

En el descanso los músicos se acercaron a la barra improvisada para tomar algo, al igual que nosotros. No pude contenerme y me acerqué al batería para felicitarle. Tenía una sonrisa perfecta, y estuvimos charlando de banalidades todo el descanso, mientras Rafa, aburrido, permanecía hablando con algunos médicos que estaban sentados a nuestro lado en el concierto.

Cuando acabó la segunda parte del concierto, entusiasmada, me acerqué a saludar a Amadeo. Cuando me aproximé a darle dos besos, me susurró el número de su habitación en el hotel. Sin pensarlo demasiado busqué a Rafa y le dije que volviera sin mí, que me quedaba. Con cara de asombro me dijo que valía y sin darle tiempo a reaccionar desaparecí. Yo volví en taxi a la mañana siguiente.

De Rafa no he vuelto a saber nada, pero con él nunca se sabe.
viernes 12 de febrero de 2010

Viernes

Llevaba meses sin ver a Rafa, parecía que su enfado con el tiempo se iba amainando y sus mensajes eran cada vez más frecuentes y más cercanos. No supe cómo reaccionaría el día que le dejé plantado en el concierto, pero a juzgar por la lejanía de la relación, no muy bien, como era de esperar. Pero el tiempo, que no lo cura todo pero sí cambia el color de los recuerdos, ha pasado; y Rafa ha vuelto a sugerirme que quedáramos una noche.Después de mucho revisar nuestras agendas, hemos elegido de mutuo acuerdo, que nuestro reencuentro sea este viernes. Reconozco que estoy nerviosa y agitada, porque nunca he sabido a qué atenerme con Rafa, pero después de nuestro último desencuentro todo será posible. Hoy es martes y espero con paciencia impaciente saber de él.Miércoles sin noticias, jueves, nada de nada. Bueno, pues ya es viernes.Me levanto, voy a trabajar con cierta desgana, que va mejorando según pasan las horas, toda la mañana en la calle, es un día frío pero soleado, como a mí me gustan los días de invierno. Termino mi trabajo por esta semana, llego a casa, malcomo. Me preparo para una noche incierta. Ya estoy duchada, peinada, vestida; son las siete y media, y sigo sin noticias. Me decido a mandarle un mensaje preguntado si quedaremos finalmente. Ocho menos diez, su respuesta: NO.Salgo a la calle para ver a mis amigos, decepcionada pero asumiendo que su respuesta es congruente con mi comportamiento. Cuando encuentro a mis amigos me dicen que nos vamos a un concierto de Jazz. No había vuelto a ir a ninguno desde mi última noche con Rafa. El grupo es excelente pero no soy capaz de disfrutarlo, me voy a no dormir a mi cama.